Capítulo 11
Los disparos se hicieron oír en el área mientras se perdían en el sonido de los gritos, explosiones y retumbantes sonidos de impactos en el suelo que hacían temblar todo. En medio de los enormes cadáveres demoníacos que caían al suelo, las gemelas se abrían paso moviéndose con agilidad, vestían nada mas que un par de short, zapatillas deportivas y camisas de manga corta, una de ellas tenia de accesorio unas gafas y una bufanda.
La ira era visible en las dos mujeres que lanzando rafagas de disparos al pelinegro se aproximaban cada vez mas sin darse cuenta al peligro que se acercaban, estando en frente a aproximados quince metros T.ch saco una adiccion frontal a su arma que hizo ver esta como una semi escopeta, salto a cinco metros y disparo una rafaga de energia que hizo explotar todo en el area cercana a el en un radio de diez metros.
—Le di...— Dijo la joven para un segundo despues sentir un golpe a mano extendida como si fuera una espada a la altura de la mandíbula, el pequeño y joven cuerpo cayó como si fuera una bala al suelo, ahí estaba yuno sosteniendo la espada de la muerte mientras le miraba desde lo alto mostrándose imponente contra las dos.
Averno se movía ágilmente contra los disparos que le daba Hioko, su cuerpo a pesar de tener la apariencia de un niño de ocho años era muy rápido y consigo su fuerza le precedía pues estirando el brazo y haciéndolo enorme intentó atrapar a este con una fuerza capaz de exprimirlo por completo, fue xirion quien con un corte frontal dividió la mano de el pequeño monstruo en dos desde la palma.
—Debes tener cuidado— Mencionó Xirion para tomar impulso desde el mismo cuerpo de hioko bajando en picada para dejar sonar los choques de la espada con un objeto metálico, era el cuerpo de Averno siendo golpeado que emitía ese sonar, las manos del peliblanco no se veían pues era tan rápido que el brillar repentino de la espada era lo que hacia saber que movía su mano contra el.
Los pedazos de carne caían a diestra y siniestra como si de agua se tratase dejando ver una escena algo horrida pues el mismo aire se tornaba rojizo.
El ataque del peliblanco continuo hasta que Averno empezó a bullir como si de agua hirviendo se tratase, en un grito dejó salir enormes picos de acero cortopunzantes que salieron disparados formando una esfera de espinas que se abrió para dejar ver un humanoide musculoso de seis metros de altura y con el rostro en forma de esqueleto acompañado de unos enormes dientes que sobresalen, Xirion no se inmuto demasiado al verlo, no le sorprendía, lo que si le hizo espabilar fue el ver el pecho del monstruo ser abierto en un enorme agujero, su visión se giro para ver a un Hioko con las manos juntas y detrás de el una capa color cian que le envolvía dejando ver la forma de un humano con la mano en forma de cañón.
—Esencia Ofensiva.— La capa formada desapareció y Hioko sin demora se lanzo haciendo aparecer trozos de diamante en su mano que se sincronizan formando un pentágono en su cuerpo, acto seguido se dispararon dejando una onda de viento y velocidad y así internándose en el cuerpo de Averno como si fuesen balas que rompían la carne, explotando y volviendo a la espalda.
— Hay que destruirlo al punto de que no pueda regenerarse.
Xirion dio unos pasos al frente mientras miro a Hioko notando la forma en que el cuerpo de averno volvía a ebullir, inclinó su espada y lanzando un corte en medio del cuerpo le partió en dos, casi al instante de esos cuerpos salieron más extremidades dejando así dos Avernos con los cuales pelear.
—Maldito seas, te matare...— Eran las palabras de T.Ch mientras era sostenida de la cabeza y siendo golpeada en el abdomen multiples veces por Yuno, escupio su rostro y le arrojo al suelo dejando una aboyadura en el mismo y a la chica con los ojos abiertos y llenos de sangre, levanto la pierna y envio un pisoton que levanto las placas del terreno causando instantaneamente el colapso de la zona que separaba por metros la pelea entre el señor y sus esbirros. Mientras el E.U con la inteligencia iba dividiendo el terreno, Xirion miró fijamente los ojos del que había sido su hermano hasta ahora mover los labios diciéndole algo para que despues un objeto pasara por su mejilla en dirección a el formando un leve corte en esta.
—¡Hioko cuidado, Averno es todas la sangre en el aire!— Justo como dijo, la sangre se formo en una sola masa circular perfecta que comenzó a girar muy rápidamente hasta perder su forma volviéndose completamente plana, de esta, miles de gotas en forma de bala salieron disparadas hacia la tropa del pelician quien vio como era atravesados los cuerpos múltiples veces dejando así cadáveres con agujeros.
—Jajajaja, qué débiles son, ¿pensaron que con trozarme me matarían?— Musito el monstruo mientras se levantaban sus ahora seis cuerpos pues los de la tropa fueron rápidamente adheridos a él. Abrió la boca y lanzó un rugido que creo un vórtice negro incrementando la gravedad del lugar lo suficiente para paralizar a Xirion y Hioko quienes comenzaban a ser arrastrados al igual que las almas que comenzaron a hacerse visibles despues del rugido.
—¿Que esta pasando?— Dijo Hioko tratando de mover su cuerpo.
—Quiere comernos...—Dijo Xirion cerrando sus ojos mientras se dejaba llevar tranquilamente.
—No te ves preocupado...—Mencionó Hioko mientras pensaba un momento.
—No podemos mover nuestras extremidades Hioko, solo eso...seria muy agradable ver como la cabeza de esa cosa explota en pedacitos.—El pelician sonrío y cerrando sus ojos comenzó a concentrar energía en el entorno que le rodeaba, al momento de abrir los ojos, la figura astral de una arquera hizo acto de presencia tras el disparando una flecha hacia la cabeza de Averno la cual explotó al instante.
—Hioko, muévete a la derecha.— Se hizo oír en el oído del chico quien siendo liberado por la atracción se movió, solo pudo observar como un pico expansible de Averno salia desde uno de los pequeños trozos de carne que habían quedado exparcidos en el área.
—Derecha de nuevo, salto al frente y al caer hacia la izquierda, bang centro y atrás con la otra mano y no me lo vayas a agradecer a voz fuerte— No se dio tiempo de pensar, mas bien era como una máquina siguiendo órdenes, se movió a la derecha mientras una espada salía del suelo o mas bien de otro trozo de carne , se saltó al frente y una lanza apareció en su espalda alzándose con fuerza, pero al instante se lanzó hacia hioko por la espalda, gracias al movimiento de la izquierda advertido esquivo, apuntó al frente con sus dedos índice y corazón cuando vio el rostro del Averno abrirse y convertirse en una enorme boca que estalló, dio un giro hacia atrás y estalló la segunda que apareció a sus espaldas.
—Gracias Hi...—Guardó silencio mientras miraba a Xirion sonriendo.
—Con una ayuda asi cualquiera gana.
H.T observaba el cuerpo inmóvil de su hermana mientras bajaba la mirada algo absorta sobre como estaba acabando todo de forma extraña, el mal ganaría y ellas simplemente morirían o al menos eso pensó un instante hasta que situó la mano en sus lentes y saco su arma dando un disparo unico que dejo ver un rayo de luz que fue detenido con la mano diestra de Yuno que empezó a actuar de forma descontrolada hasta dar un puñetazo en su propio rostro.
—No puede ser...estás regresando a Yuno...— Dijo para hacer presión sobre su propio cuerpo y así controlar el brazo por medio de rayos negros que se situaron sobre la mano, suspiro frustrado y sonrió extendiendo su mano hacia la chica.
—Capsula del vacío.— Automáticamente una esfera se formó y salió disparada de forma que dejó ver un rayo negro que abarcó un área de doscientos metros de frente al igual que la alarma de apertura del E.U se activaba, las capas se desprendieron y luego unieron cerrando la apertura del espacio dañado, entre la distancia se hallaba el cuerpo de H.T inmóvil en las orillas de un hangar.
—Mi señor Forbiden, no puedo contra Hioko, sabe todos los movimientos que haré antes de que los haga.— Mencionaba una pequeña forma de boca en el hombro de Yuno, era Averno, había lanzado un pedazo de carne hacia el y asi poder comunicarse.
—Debes matar a Hiko, ella contiene el poder de el futuro, si la matas, todos seran faciles.— Mencionó el pelinegro mientras empezaba a avanzar hacia la ubicación donde estaban Hioko y Xirion.
—Necesito tiempo, por favor, haga tiempo para mi y yo le matare.
—Bien, eso esta hecho...
Hioko miraba con satisfacción el cuerpo de Averno convertido casi en su forma primigenia, de la que salió de la esfera, agua pura pues no alcanzaba a regenerar el daño continuo que le hacían los presentes.
Corriendo hacia su hermano se hallaban Mythen y Simone, una niña de seis años y una de diez. Estando a tan solo dos metros de su hermano y con una enorme sonrisa, es interceptada por una patada en el rostro que provenía desde arriba.
La visión de Hioko se hizo lenta mientras veía como Yuno descendía parecido a un ángel caído, su pierna impacto contra el suelo destrozando por completo el cráneo de la niña y Simone que se detuvo en seco para retroceder vio su rostro cubierto por una mano que clavo sus uñas en el cráneo, desde la sien hasta la mandíbula, jalo con fuerza dejando volar el rostro de esta y así todos los frontales miraron las entrañas de la niña al igual que su cuerpo desplomarse al suelo muerta.
—No, no, no, no, no, no, nooo ¡Simone!— Grito Daiana cubriendo su rostro con las manos empezando a temblar.
Yuno miró a Hioko por encima del hombro mientras una sonrisa maligna acompañada del brillo etéreo y rojizo de sus ojos se hacía ver.
—Observa el rostro de tu peor pesadilla.
Fin del Capitulo.
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