miércoles, 20 de abril de 2016

El caos Universal Capítulo 12

Capítulo 12


Las palabras sobrarian en esa presentacion tan macabra, como saca de una historia de parricidios y homicidios a sangre fria, con un palpitar leve se dejaba ver la mirada de la niña de cabellos dorados que dio dos pasos al frente buscando tomar a su hermana o lo que quedaba de ella.


—No...Simone, hermanita...— Corrio sin treta hacia su hermana extendiéndose al cuerpo el cual vio como se elevaba del suelo y era arrojado al cielo, apuntando con su dedo, Yuno lanzo un rayo que desapareció el cuerpo reduciéndolo a viceras y extremidades regadas.


—Ups...— Solo fue lo único que dijo el pelinegro mientras reía. Los ojos de daiana no eran igual, estaba enojada y en su mirar se reflejo.


—Metiste la pata Yuno— Fue lo que salio de la boca de Hioko quien se alejo rápidamente al igual que los demas dejando solos a la niña y su actual enemigo.


El cuerpo de esta fue cubierto por una energia de color dorado, era un tipo de fuerza distinta, algo que Yuno no podia sentir pero veía, sonrio de lado mientras ladeo la cabeza comenzando a dar un paso tras otro hacia la pequeña quien al levantar la vista movio la mano al frente abierta, de la palma salio una onda de fuerza que envio al pelinegro a la cupula agrietandola con su cuerpo.

Daiana se encorvo para luego dar un grito que se fue haciendo silencioso y asi tras un as de luz dejo ver una figura de mujer adulta.

—Daiana tiene el poder de la Divinidad...— Menciono Hioko mientras veia la actuacion de su hermana que alabada con una ovación.


Averno llego hasta el lugar donde se hallaba Hiko, una bodega algo alejada de estos a un kilometro de distancia, se veia algo agotada, pensativa, estaba recostada en una esquina agitada, apretaba su vientre con una fuerza tremenda, como si algo se desgarrara adentro de si. —Dioses, que es este dolor...ughj...— Sus palabras aunque bajas se oian, lo que no esperaba fue que alguien respondiera estas.


—Bueno, cargas un hijo del Caos mismo en tu interior, esperabas que fuera fácil...?— Averno tomo la forma directa de una criatura calva, musculosa, delgada y sin oídos, sonrió amplio y lanzo una lluvia de picos hasta Hiko que cubrieron toda el area en la que se encontraba. La pared se desprendió pero no había nadie en esta, Hiko corría rápidamente por la bodega hacia la salida mientras miraba hacia atras.


—Carajo, me quedan dos esquives....maldito Averno...— Cerro sus ojos mientras avanzaba  comenzando a hablar telepaticamente. —"Hioko, Averno esta aqui...ya consumi una burla, ven rapido por favor".— Al cruzar de la bodega a la otra es atravesada por el brazo de Averno empezando a sangrar.


Los ojos de Daiana se clavaron en el cuerpo del pelinegro quien solo reia un poco, se relamio y alzo su vision mirando a la mujer que no mostraba sus pies, solo eran expansion de energia, sus manos cubiertas por una forma de armadura azul celeste, su cabello largo se alzaba en forma de olas y su rostro delicado dejaba ver la expresion del desprecio mismo.


—Seras destruido Forbbiden, tu y el cuerpo que habitas.— Menciono de forma directa, de su espalda salio un aro que se elevo, de este salieron diversos elementos y piedras, eran las esencias de sus hermanos muertos, apunto al pelinegro con el dedo indice, casi al instante el lugar exploto llevando consigo a Bostt que exploto. Yuno observo con cierto desden la escena, El impulso habia muerto y ahora ese poder se transferiria a los siguientes vivos. —Muere forbbiden!— Una sonrisa ladina se hizo ver mientras un enorme rayo salio de las manos de esta hacia el pelinegro, quien asegurandose de que estos se habian alejado solo extendio su mano diestra y tomo la energia destruyendola como si fuera aire.


—Eso es todo lo que tienes perrita?— Cuando la luz se disipo, los ojos de Xirion miraban sin ninguna expresion al ser que se hallaba habitando el cuerpo de su hermano, suspiro desenvainado su espada, miro de reojo a Hioko moviendo su cabeza en señal de que se fuera, los ojos del peliblanco se tornaron verdes, al tiempo que bajaba la cabeza sonriendo.


—Esto acabara aqui.


Hiko tomaba el cuerno que la atravesaba mientras sus ojos se dilataban. Corria saliendo de la bodega con el ceño fruncido. —Maldicion, van dos...rayos Hioko llega rapido— Se movio a un lado esquivando el cuerno que venia hacia ella, Averno no entendia que pasaba, podria jurar haberle matado. Su cuerpo empezo a hervir, el calor incrementaba y antes de darse cuenta exploto enviando pequeñas agujas afiladas hacia el frente atravesando a esta. De nuevo este se cubrio dejando que las agujas golpearan un contenedor metalico. —No puedo mas...— 


—Ni yo con este juego...— Le tomo del cabello y la arrojo contra una pila de cajas, esta elevo la cabeza mirandole venir, metio su mano al bolsillo de su toga de cientifica viendo que la daga de estaticas estaba en el suelo. — Tu poder da muchos problemas, pero igualmente sabias que esto pasaria, moriras ahora como en tus visiones se vio, nadie podra salvarte, el destino esta marcado para ti.— Rio sacando un enorme pico apuntandole.


—Si me matas, estaras matando el posible futuro contenedor de tu amo, realmente quieres eso?— Sus piernas temblaban, una barriga que a duras medias se veia, estaba asustada aunque se viera firme, buscaba disuadirle de cualquier manera para ganar tiempo. 


—Lo que no sepa no le afectara, ojos que no ven corazon que no siente, el solo me ordeno matarte, es todo lo que hare— El agudo sonido del metal se hizo oir, este corrio hacia ella lanzando su brazo en una estocada firme. El choque metalico de un bloqueo se hizo ver al instante mientras fantasmagoricamente aparecia la figura de Hioko con la espada de Equilibrium partida en fragmentos ya muy visibles.


—Basta, tu pelea es conmigo...— Empuño el arma frunciendo el ceño contra Averno que solo reia, desde todas las agujas que habian caido empezaron a formarse mas del mismo dejando un total de cuarenta y tres contra dos.


—Bien, primero te matare y luego a ella...


Daiana movia su mano temblorosa habiéndose en el suelo mientras escupia sangre de la boca. —Tu...maldito, que fue lo que hiciste...— Mencionaba tratando de levantarse mientras en sus ojos se reflejaba la figura del peliblanco quien levantaba su espada hasta la altura del costado derecho. 


—Shh...Los bebes deben dormir temprano...— La cabeza de Daiana dio un par de vueltas en el aire mientras caia a unos metros de su cuerpo, Yuno por su parte sonreia recostado en uno de los arboles del lugar empezando a andar.


—Vaya, traicionar a tu amigo para poder enfrentarme, eres una rata, al menos yo force la voluntad de tu hermano para entrar en el y tomarlo, pero tu...eres el gran traidor, sin honor, una escoria...que rompio la promesa que hizo solo por placer.— Xirion abrio levemente los ojos mientras la sonrisa ladina de Yuno se hizo ver de nuevo. —Se que mataste a Elmeth...— Los ojos de Xirion se abrieron mostrando asombro para despues reir.


—Jajajaja, si, asi fue..yo le mate, aun recuerdo....lo que paso.— Xirion cerro sus ojos un momento mientras guardo su espada sonriendo.


"—Un ocularium, felicidades, tu gran poder se debe a eso..vaya, no sabia que los pendragon tuvieran ese don.— Ladeo su cabeza buscando una respuesta a lo que afirmaba, Xirion por su parte solo apunto su espada al frente como si de una pocision de esgrima se tratara y empezo a moverse como si se tambaleara, en menos de un parpadeo se vio a Elmeth escupir sangre de su boca, una estocada perfecta mientras una espada enrojecida destellante parecia alimentarse de la sangre del pelinegro quien solo tomo el filo de esta aproximando su rostro al peliblando quien solo sonrio.


—Tu... ere..— Sus palabras fueron interrumpidas por un sonido que se asimilo al sonar de las coyunturas de los huesos, su corazon habia sido partido en dos, por lo que se desplomo al instante dejando atras a un Xirion que aproximo victorioso su espada al rostro extendiendola de forma lateral.


—Hahaha...Bien hecho Xirion...— Susurro una voz desde atras mientras el peliblanco se giro observando al Averno regenerar su cabeza como si nada hubiese pasado, esa forma musculosa sin boca solo se reformo mientras el cuerpo arrastrante aun tomo el cadaver de Elemth y comenzo a comerlo, demoliendo sus huesos y carne, los organos empezaron a recogerse en su caja toraxica hasta que como si el cadaver vomitara, las entrañas del pelinegro se encontraban fuera dejando un escenario que Xirion disfrutaba al ver, suspiro un poco abrazandose a si mismo mientras ladeaba la cabeza observando al Averno, subio y bajo los hombros rapidamente para empezar a andar con total tranquilidad."


Su sonrisa fue amplificandose para dejar ver el rostro de un psicopata que tomo su espada susurrando. — Todos deben ser aniquilados...— Un corte desde la altura de la cintura se hizo ver recorrer en direccion hasta Yuno quien sacando la espada de al muerte golpe este hasta abajo, la cupula fue partida en dos, empezando a desprenderse.


—Bien Xirion, ven por mi...quiero oir tus huesos demolerse...—



Fin del capitulo

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