Capítulo 10
—¿Porque intentas retener algo que todos saben no puedes? ¿Porque solo no dejarse llevar por el poder que te ofrece? El brazo está ahí...solo usalo.— Dijo Elmeth mientras mostraba en su mano derecha el hierro que se extendió hasta formar un enorme sable que arrojo en estocada contra el pelinegro, no vaciló un instante para tomar desde atrás la espada de la muerte la cual arrojo hacia el metal deteniéndose en seco por el peso de la misma.
—Yo controlare el brazo y cuando lo haga...tu y todos esos malditos monstruos ¡desapareceran!— La sonrisa de yuno no era la misma, algo había cambiado, el brazo no se había activado aun cuando las expresiones faciales mostraban una sed de sangre fiera, bestia y psicópata hacia el enemigo frontal.
El intruso sonrió de forma un poco cínica mientras aproximaba su rostro al de Yuno apegando su frente casi del todo, desde la distancia fácilmente se hubiera dado por entendido que iban a besarse a no ser por las dos armas que separaban los cuerpos de forma intensa pues estas ya empezaban a vibrar y Yuno que sosteniendo la espada de la muerte con su mano diestra envío carga con su cuerpo hacia el frente posicionando su pierna izquierda con fuerza de manera frontal subió la espada con mucha velocidad dejando un sonido de roce metálico acompañado de un rojo intenso en el hierro de Elmeth que le hizo retroceder al instante.
—¿Huh?— Fue la unica expresion que se escucho de los labios de aquel taramoto que estaba comenzando a combatir por segunda vez en ese dia. Moviendo su hierro espada por así llamarlo empezó a golpear la espada de la muerte rápidamente mientras yuno de forma curiosa bloqueaba los golpes, estocadas, filos, diagonales, no importaba cual era, no importaba como viniese, por algún motivo tenía un manejo único de la espada, a tal punto que Shuran se asustó pues ella sabía lo que estaba pasando ahí pues la energía del brazo no estaba siendo expulsada desde el mismo, si no desde el cuerpo de Yuno a cada que se movía, era como si su naturaleza estuviera perdiéndose en cada choque de armas.
—Yuno, detente...— Menciono la chica mientras buscaba el patrón de movimientos de ambos, la mano de yuno se movía en Zig Zag, luego en un semi circulo superior pero muy rapido. Cuando captó el patrón, se lanzó posando sus manos en los costados del pelinegro empezando a emanar energía color verdoso y así lazos como si fuesen hilos prendieron de las extremidades de yuno quien no dejó de pelear en ningún momento.
Suspirando hondo la peliverde se alejó un metro del pelinegro y moviendo su mano a un lado con fuerza soltó la espada de la muerte dejándola enterrada en el suelo metálico de la cúpula. En ese mismo momento el hierro de Elmeth se aproximo al rostro de Yuno quien moviendo su mano desde abajo a arriba golpeó este para elevar el metal por sobre su cabeza al instante, shuran movió su mano como enrollandola en algo y justamente la mímica del pelinegro hizo exactamente igual, el brazo de su rival se hallaba neutralizado mientras está elevaba su mano con fuerza a la altura de su costado dejando salir este con la potencia que podía y así impactando el cuello del taramoto haciéndolo caer al instante.
—Tu cuerpo es la mejor arma Yuno, aprende a usarlo...y serás el ganador siempre— Movió sus manos en círculos mientras tensionar los músculos del brazo contrayendo y estirando la palma hacia su enemigo quien se levantó como si nada hubiese pasado, aun cuando se veía a leguas que su columna estaba destrozada por el golpe. —Es imposible...un humano no se levantaría de ese ataque...—
—Ha...haha...—Elevándose impulsado por sus pies como si fuera un proyectil humano en dirección al cuerpo de yuno este logro impactar de lleno en el estomago del mismo haciéndolo retroceder y a la chica sangrar por la boca. —Esa técnica tiene sus debilidades...¿sabes?— No feliz con aquello, había logrado quedar perfectamente de pie en frente de yuno, le tomó del rostro y dejando caer su cabeza hizo que Shuran retrocediera desuniendo el lazo de poder cayendo de rodillas al instante, alzo su vision para ser golpeada por una rodilla que le hizo girar bajo una mesa con la nariz ensangrentada.
Podia ser fuerte pero seguía siendo una adolescente y ademas humana, Elmeth vio al chico como atontado, paralizado por la interrupción espontánea de la técnica, dio unos pasos donde shuran y tomando su rostro le propinó ocho puñetazos en la cien lo que le hizo entrar en un estado casi de convulsión, tanto que sus ojos sangraban, las lagrimas salieron en el desespero de ver como el otro se aproximaba a Yuno quien solo miro de soslayo a la chica sin poderse mover en ningún momento para ayudarla, pero ella parecía mas preocupada por el que por su propia vida, abría levemente la boca mientras su vista empezaba a difuminarse lentamente indicando la pérdida de conciencia o tal vez la misma muerte.
El brazo de Yuno empezó a palpitar como si fuese un corazón mientras la respiración del mismo se agitaba mirando a Elmeth acercándose lentamente con una sonrisa en sus labios, al instante en que este abrió la boca para decir algo se vio impactado por un puñetazo que le envió de forma tan fuerte que dejo una onda de viento, si, lo había golpeado a la misma velocidad del sonido y con tanta fuerza que hizo vibrar toda la cúpula capaz de resistir meteoritos y desviarlos. Elmeth llevo sus manos a la boca cubriendola mientras miraba al hombre que se hallaba de pie con las venas expuestas de una forma tan espantosa que podría decirse con seguridad que algunas le explotaron si no es que su corazón ya era un pedazo de carne que no funcionaba. Levantándose del suelo miro a yuno dándose un par de palmadas en el pecho con un "Ven perra".
Casi al instante y de manera deforme Yuno había tomado el rostro de Elmeth y lo había hecho caer al suelo arrastrándolo hasta hacerlo llegar a el y asi propinar un golpe en la boca del estomago en forma de gancho, dejo caer sus manos unidas en su columna, el cuerpo del taramoto reboto en el suelo y fue recibido por una patada que le hizo recorrer metros mientras miraba como se acercaba el pelinegro con esa furia que empezaba a emanar rayos negros que iban destruyendo los objetos próximos.
—Esto...es malo...no pensé que fuera a liberarse de esta forma...— Susurro a si mismo mirando con el rabillo del ojo la cúpula dando un suspiro hondo. —Y bueno, entonces...esos golpes de nena...No podrás sacarme de aqui, tendrias que enviarme lejos...— Mencionó mientras daba un paso, dos pasos y luego un tercero aproximándose cada vez más a Elmeth quien elevando las manos al verse a tan solo un par de metros de Yuno, rompió la cúpula dejándose arrastrar a si mismo pero no sin antes tomar al pelinegro jalando consigo al vacío del universo.
El rostro de T.Ch se notaba algo preocupado mientras miraba el cuerpo de Shuran en el suelo convulsionando, deslizo la vista hacia su hermana gemela quien solo cerro sus orbes y suspiro hondo, el busto se elevo un poco y cayo sobre si mismo dejando atras un abarazo a la altura del torso.
—¿Entonces ya se liberó?— Pregunto H.T mientras sacando un revólver calibre treinta y dos apuntó a la cabeza de Shuran que había dejado de moverse. —Solo nos queda movernos y detenerlo antes de que traiga el fin al universo como lo conocemos en sí...— Dicho esto jalo el gatillo del arma. —Yo solo soy lo que mi arma es, Vida.
Un mes despues...
—El incremento en el índice de destrucción del E.U es masivo, no sabemos como solucionar este problema.
—Eso es cierto, además no sabemos ni siquiera dónde está Hioko Taramoto...esto va de mal a peor.
—Podríamos recurrir a la fuerza especial del E.U, eso ayudaría a controlar el desastre que se esta causando en el lugar.
—Puede ser, viendo que no hay más opción, está decidido, que controlen el problema, tienen permiso para usar fuerza letal.
La transmisión se cortó sin que Hiko pudiera decir una sola palabra pues entre los dirigentes del E.U tomaron decisiones. Acaricio su rostro mientras caminaba lentamente hacia la oficina llena de máquinas e inventos, miro la computadora en la cual se veía la imagen de yuno y al lado una gran cantidad de códigos y análisis, suspiro y se sentó en el pc comenzando a digitar rápidamente.
—Estas dando muchos problemas...— Menciono mientras se giro lentamente mirando unos ojos azules y un cabello blanco, abrió un poco sus ojos mientras miro a Xiron observando.
—¿Pensabas que era Yuno?— Dijo recostandose lentamente en la pared, cerró los ojos y suspiro para comenzar a hablar sin siquiera esperar un permiso. — Tu sabes lo que pasara, posees el poder de ver el futuro y acontecimientos antes de que ocurran, puedes verlos y buscar maneras de evitarlos, es por eso que necesito que me digas...donde esta Yuno, deja de encubrirlo, en este momento...no es el hombre que amas Hiko.
—Como puedes decir eso...tu no sabes...
—¿Que? ¿que te acostaste con el, que esperas algo que sabes nunca llegará?
—...— Hiko bajo la cabeza mientras apagaba la pantalla de su ordenador, deslizó la cabeza a un lado y dio un zapatazo relamiendo sus dientes con lentitud, movió la cabeza y anduvo unos pasos al balcón, apuntó hacia el horizonte y bajo la cabeza de nuevo inflando sus mejillas. —En...cinco minutos...apareceran ahi, él y averno...con una legión de demonios...
El rostro de Xiron se quedó pálido al oír aquello, giro su vista a Hiko y la tomó de la bata alzándola del suelo, en su rostro se mostraba indignación profunda mezclada con frustración.
—¿Sabes lo que pasara cuando esa legión llegue al E.U? Todo lo que tu familia ha estado protegiendo por generaciones se irá a la mierda, todo, hasta tu, ¿crees que por haber tenido un romance con el no te matara? No seas ilusa...— Empujo a Hiko haciéndola chocar contra las mesas, ese momento llevó su mano al vientre sintiendo dolor, miro al balcón y Xiron ya no estaba.
A una gran velocidad se movía el peliblanco entre las estructuras del E.U, dio un salto al vacío entre estas y desapareció siendo tomado por la chica que le acompañaba, al caer en uno de los bosques artificiales remotos vio a Hioko sentado en frente del agua mirando esta, su ojo estaba completamente bien, su vista se deslizó hacia Xiron mientras se levantaba mirando al suelo.
—Helmeth no era un mal hermano, pero se dejo corromper...¿Pelearas conmigo contra ese bando de demonios?— Pronunció Hioko extendiendo la mano a Xiron quien sin tomarla mostró el filo de su espada.
—Mientras pueda matar lo que quiera, no me molesta.
—Bien, vamos.— Tomo su capa y caminó acompañado del peliblanco quien sin vacilar avanzó.
El cielo del E.U, ese cielo artificial que indicaba el dia y la noche, comenzó a caerse a pedazos como, las placas que sostienen las ciudades empezaron a temblar causando que los edificios se derrumbaran por el sismo. En el centro de la ciudad se miro la figura de un pelinegro de ojos rojos, su cabello estaba más largo, desordenado y muy alborotado, su ropa un pantalón negro como de monje, una camisa negra que dejaba ver los hombros y el par de guantes que siempre llevaba consigo, pero aún había más, detrás suyo una enorme puerta se abría de forma etérea y dimensional de donde salían enormes criaturas de apariencia humanoide, deforme, con múltiples ojos, brazos, cuernos, antenas, lenguas, alas y muchas mas aberraciones que continuaban saliendo de ese lugar.
—"Y el E.U se vio envuelto en el caos infernal que azota el universo, el caos universal que seria liberado" Que gran frase, digna de mi.— Yuno pronunciaba esas palabras mientras levantaba su vista viendo a su hermano y su mejor amigo hombro a hombro.
—No pasarás de aquí, ni tu, ni tu ejército Forbidden.— Pronunció Hioko con voz de mando ante Yuno o lo que parecía ser, quien no se inmuto y solo sonrió de soslayo mordiendo su labio inferior.
—¿Tu y que ejercito...?
—Yo y este ejercito.— Al instante aparecieron los hermanos Taramoto, entre los cuales T.Ch y T.H apuntaban a Yuno.
—Nosotras nos encargaremos de Forbbiden, ustedes detengan la invasión.
Fin del capitulo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario