Capítulo 9
—¡Hioko!
El pelician giraba con lentitud, una forma pequeña de cabeza un poco grande, algo gordito y unas mejillas rosadas se dejo ver mientras estaba en la cercanía de un árbol que liberaba hojas de tres colores distintos, azul cían, rojas, purpuras y verdes muy claro, casi aguamarina.
El pelician giraba con lentitud, una forma pequeña de cabeza un poco grande, algo gordito y unas mejillas rosadas se dejo ver mientras estaba en la cercanía de un árbol que liberaba hojas de tres colores distintos, azul cían, rojas, purpuras y verdes muy claro, casi aguamarina.
Sonriendo miro la imagen del pelinegro y su gemelo idéntico de cabello blanco aproximarse a el con sonrisas mientras la imagen de sus rostros se distorsionaban dejando ver en Yuno con plumas en las mejillas y unos ojos fríos color dorado que le daban la espalda para caminar hacia la oscuridad de el abismo negro, extendió su mano mirando a Xirion quien estaba en el suelo sangrando, enfurecido se levanto lanzándose al vació pero en vez de alcanzarle se vio en la casa que hacia tiempo habito su familia en Zynai.
Hioko empezó a caminar por el pasillo de su cuarto mirando todo con atención, a la expectativa de que algo pasara, pero en vez de encontrar peligro, vio a toda su familia sentada en la sala, algunos jugando y Hiko leyendo como siempre, esta levanto su rostro y palmeo su lado indicándole que se sentara, este camino con dudas en su rostro, sonrió y asintiendo corrió hasta ella para encontrarse en un parpadeo con los cuerpos destrozados de todos mientras miraba la figura de Elmeth sosteniendo una espada que expulsaba rayos hacia todas las direcciones.
—Tu no podrás escapar de tu destino...
Los ojos de Hioko se abrieron mientras las lagrimas salían sin detenerse dando un grito en el aire mientras miraba por encima del hombro a Xirion con su espada desenfundada dispuesto a pelear contra el Averno y su hermano.
Los ojos de Hioko se abrieron mientras las lagrimas salían sin detenerse dando un grito en el aire mientras miraba por encima del hombro a Xirion con su espada desenfundada dispuesto a pelear contra el Averno y su hermano.
—No, no podemos dejar a Xirion, ¡Lo mataran! ¡No¡ ¡XIRION!— Grito mientras ignorando sus ordenes la chica alada se alejo a mayor velocidad del lugar sin mirar atrás un instante.
El peliblanco se mantenía erguido mientras daba un leve suspiro abriendo sus ojos con lentitud pues los había cerrado al finalizar las palabras que salieron de su boca segundos antes, intento mirar por el rabillo del ojo a su amigo y compañera pero vacilo volviendo su visión al enemigo que tenia en frente.
—¿Que es lo que buscas Elmeth? ¿Crees que pactando con el Averno lograras tener la espada de equilibrium?— Hablo dando un par de golpes con la punta de su espada en el suelo dejando oir un chasquido metálico entre las palabras que daba, pareciera que les ignoraba o menospreciaba con solo la vista, como si la existencia de esos dos individuos no significara nada para el.
—¿Crees que puedes interponerte en nuestro camino?— Respondió el pelinegro abriendo sus manos a los costados y elevándolas un poco mientras se veía como el calor incrementaba desde la palma ascendiendo cada vez mas empezando a evaporar las mesas y utensilios de que estaba sobre la misma. —Me cabreas puto...—
—Je— Su bufo Xirion mientras vio como apareciendo en su costado izquierdo Elmeth lanzo una ráfaga de fuego la cual esquivo dando un salto con los pies moviendo su cuerpo en círculos hacia el lado izquierdo, al instante de caer lanzo un corte vertical desde el costado derecho suyo hacia el hombro derecho dejando ver un leve resplandor acompañado de el sonido del viento al ser cortado por algo delgado. Los ojos fríos del peliblanco que empezaba a sonreír con lentitud al ver como su enemigo esquivaba el ataque, pero su sonrisa no se debía a Elmeth, era por Averno quien haciendo crecer sus manos en formas de enormes picos que parecían una lluvia metálica en dirección al suelo atacaba al peliblanco a una velocidad casi sónica.
Completando el ataque dio un giro sobre su propio cuerpo lanzando un corte hacia el costado de el enorme pico, no para cortarlo, si no para impulsarse a si mismo y así salir dejando ver como estos perforaban el primer casco del suelo metálico del E.U.
En su caída solo se limito a mover su mano derecha libre pues la izquierda sostenía su delgada espada, acomodo su cabello blanco por detrás de su oído mientras miro a ambos dando un salto con el pie derecho, uno con el izquierdo empezando a repetir la misma acción una y otra vez, Elmeth no se limito a esperar a ver que haría, sus manos se volvieron como piedras que fusionándose con el calor de antes se forma lava, sonrió en un impulso en el que apretó sus manos a la altura de su pecho dejando ver una explosión de bolas de roca derretida ardiendo como meteoritos hacia el peliblanco quien arrojándose hacia el ataque movió su mano en círculos a una velocidad tan alta que el mismo Averno abrió sus ojos asombrado mientras caía detrás de Elmeth. Todas las esferas de fuego fueron como absorbidas por la espada de Xirion quien moviendo su arma al retraer el brazo flexionándolo dio una estocada que a duras medias pudo ser esquivada por el pelinegro, su rostro había sentido el ardor de su propia lava y en añadidura una cortada que dejaba ver su dentadura pues rajo todo el labio desde la comisura derecha hasta el final de la mandíbula dejando así una herida incurable por culpa de la calcinación a causa de la lava que aun prendía de la espada del guerrero.
Por otro lado Averno no corrió con la misma suerte que Elmeth, este había tomado la espada con los dientes, la fuerza de Xirion al impactar fue tal que le movió un metro a pesar de su pesado cuerpo, la visión ladina del peliblanco se mantenía en los ojos absortos del pelinegro quien le miraba con aire de terror pensando "Este tipo es un monstruo...".
—Silencio...Hablas demasiado...— El rostro del pelinegro se alejo al igual que su cuerpo mientras tragaba saliva apretando los dientes, desde el movimiento del corte y el esquive había pasado un segundo, el momento de el contraataque fue otro segundo y el momento del impacto dejaron así claro que solo tres segundos le bastaron a Xirion para neutralizar a dos rivales al mismo tiempo sin siquiera sudar un poco.
—Silencio...Hablas demasiado...— El rostro del pelinegro se alejo al igual que su cuerpo mientras tragaba saliva apretando los dientes, desde el movimiento del corte y el esquive había pasado un segundo, el momento de el contraataque fue otro segundo y el momento del impacto dejaron así claro que solo tres segundos le bastaron a Xirion para neutralizar a dos rivales al mismo tiempo sin siquiera sudar un poco.
—Edes bastanted buednod— Musito Averno con dificultad al sostener la espada con los dientes mientras miraba al peliblanco, en un impulso rápido abrió la boca de una forma enorme casi cubriendo el cuerpo de Xirion quien sin vacilar soltó la espada y se dejo caer al suelo esquivando la mordida por pocos centímetros. Dio una patada en la canilla para hacerle caer por su propio peso, dando un giro en el suelo salio mientras veía la espada sobresalir de la columna de Averno, al elevar la vista sintió el fuerte impacto del hierro golpearle el rostro de una forma casi aturdidora que le hizo tambalear.
—Ughj... — Se escucho mientras el peliblanco llevaba su mano al rostro elevándola a la cabeza para bloquear el segundo golpe lanzando un gancho a la boca del estomago de Elmeth que le hizo doblar, subió sus manos uniéndolas en un solo puño para dejarlas caer sobre la columna de el pelinegro quien escupió sangre,su cuerpo giro al sentir la enorme mano elevarlo a la pared del local apresándolo ahí empezando a estrujarlo.
—No pende que fuedas a sed una modestia...— Dijo el monstruo mientras aproximaba su mano libre buscando sacar la espada que impedía un habla con claridad.
Xirion se mantuvo estático, no dijo nada, solo observo los movimientos de Averno hacia su espada, suspiro un poco y sonrió de soslayo al notar la mano muy cerca de el mango del sable y parecía disfrutar el ver como este era estrujado.
—Grave error...— Menciono mientras a la distancia se vio un enorme rayo negro similar a los que salían del brazo de Yuno destruyendo por completo el brazo de Averno dejando así este convertido en carne molida e hilachas de la misma.
Xirion no perdió tiempo para impulsarse desde su pocision apareciendo casi al instante en frente de la criatura, su sonrisa era algo cínica, siniestra y en su mano izquierda cargaba una esfera de energía algo amarillezca que aproximo al rostro de Averno con unas leves palabras.
—No vuelvas a tocar mi espada...— El rostro de Averno se vio destrozado al instante en que la forma de energía toco su cabeza, un cuello cercenado de forma salvaje fue lo que quedo después de la pequeña iluminación donde Elmeth abrió los ojos gritando un "No" al observar a su señor caer al suelo como un cuerpo inerte.
El peliblanco cerro los ojos y parpadeo un poco por la linea de sangre que había entrado en su ojo, los ojos del pelinegro no salían de los de su rival, sus orbes se entrecerraron, hubo algo que le llamo la atención, una figura en la pupila de su ojo se hacia ver casi invisible a los ojos de los demás, una técnica ocular estaba activa, no pudo entenderlo, las técnicas de ese estilo eran tan escasas como fénix en el cosmos. Se levanto y sonrió al peliblanco mientras sus dientes eran acariciados por la lengua que removía la sangre de estos. La tensión se mantuvo en los ojos de Xirion quien dejo ver una estela rojiza en su movimiento.
—Ya te dije que no, ¡Yuno!—Decía la peliazul mientras jalaba al pelinegro de la camisa evitando que saliera del lugar.
—Déjame, conozco esa técnica, es la esfera del caós de Xiron— Alegaba Yuno mientras rasgándose la camisa cayo al suelo suspirando frustrado por lo que vio, revolcó su cabello y se sentó en el suelo bajando la cabeza para saltar en un impulso rápido a la calle empezando a correr hacia el bosque artificial antes visto.
La noche tomo lugar y entre la mitad del bosque se vio al pelinegro inclinarse para tomar un poco de aire, su suspiro casi fue cortado de un susto al ver la figura delgada y de color canela de Shùran quien poniendo sus manos en las mejillas de yuno le dio un beso sin pensarlo.
Yuno solo se levanto del suelo al ritmo del beso de la joven nativa quien le abrazo con fuerza acariciando su mejilla separo el beso, suavemente bajo la cabeza acompañada de un suspiro mientras tocaba sus propias manos nerviosa.
—Estaba muy preocupada...— Mencionaba mientras se abrazaba a si misma suspirando mientras temblaba a causa del frio que hacia, la vista de yuno solo se fijo en el cuerpo de ella mirando su propia ropa pensando como evitar que sintiera frío.
—¿Vamos a un lugar mas cálido si?— Decía Yuno mirando a la chica que sonriente asentia empezando a andar con el a su lado, bajo la cabeza un poco avergonzada pues miraba a los chicos verle de forma un poco mórbida, se aferro al brazo del pelinegro suspirando.
—Necesito ropa diferente...la vista de los hombres pareciera ser de cuando estan en epoca de celo...— Los ojos de Yuno hubieran salido de las cuencas si pudieran, trago saliva y la tomo de la mano enlazando sus dedos para empezar a correr por la calle en dirección a la casa de los Taramoto, se detuvo un momento en la entrada haciéndole la señal de esperar. Despues de varios minutos salio con una falda corta, una blusa de tiras, unas sandalias y un gorro de uso ladino estilo mercenarios que era de Hiko. Tomo de los hombros a Shùran y la empujo hasta una esquina donde se puso de espaldas a ella para que se cambiara la ropa, al paso de los minutos sintió un abrazo en la espalda, nunca había sentido tanto afecto por parte de alguien y el de ella era extraño, le hacia temblar y sentirse nervioso, negó con la cabeza y se giro encontrándose con la chica que desvió la mirada moviendo sus manos nerviosa.
—Ya esta...
—Te vez...hermosa...— Menciono Yuno estando como en shock ante lo que veía, trago saliva y negó de nuevo tomándola de la mano de nuevo empezando a andar por la calle con ella, le miro de soslayo y sonrió.
—¿No has comido aun? puedo llevarte a un lugar donde comeremos si quieres— Ella solo asintió y sonrió dejándose llevar por el hasta llegar al restaurante que se ubicaba al lado de la zona de cometas.
Shùran se subió sobre la silla apuntando cada cometa que pasaba dando brinquitos en la silla mientras cerraba los ojos al decir cada cosa, nunca había visto aquellas rocas iluminarse en su vida y eso se le hacia un espectaculo unico. Yuno sonrió y miro los cometas pero el reflejo del vidrio le hizo ver su forma prohibida, su cabeza se bajo mientras las lagrimas empezaron a salir en silencio, se puso de pie aproximándose al vidrio mientras miraba las estrellas y lloraba. Cuando menos pensó sintió unas delicadas manos rodear su tórax al igual que una cabeza apoyándose en su espalda con un susurro que decía "Yo estoy contigo, no como quieres...pero siempre estoy contigo...Siempre estare contigo Yuno".
Yuno se giro lentamente hacia Shùran quien sonrio de forma un poco calida con un tono muy rojizo en sus mejillas, trato de mirarle a los ojos pero no pudo, sus hombros decayeron y acaricio sus mejillas mientras paso su vista por las mesas notando que no había movilidad de nadie.
—¿Huh?— Cuando miro de forma directa, el único que se movía entre las personas era Elmeth quien sonreía de forma mórbida mirando a Yuno al final de la cúpula, donde no tenia ninguna forma de escapar del vacío del universo.
Fin del capitulo.
—Ughj... — Se escucho mientras el peliblanco llevaba su mano al rostro elevándola a la cabeza para bloquear el segundo golpe lanzando un gancho a la boca del estomago de Elmeth que le hizo doblar, subió sus manos uniéndolas en un solo puño para dejarlas caer sobre la columna de el pelinegro quien escupió sangre,su cuerpo giro al sentir la enorme mano elevarlo a la pared del local apresándolo ahí empezando a estrujarlo.
—No pende que fuedas a sed una modestia...— Dijo el monstruo mientras aproximaba su mano libre buscando sacar la espada que impedía un habla con claridad.
Xirion se mantuvo estático, no dijo nada, solo observo los movimientos de Averno hacia su espada, suspiro un poco y sonrió de soslayo al notar la mano muy cerca de el mango del sable y parecía disfrutar el ver como este era estrujado.
—Grave error...— Menciono mientras a la distancia se vio un enorme rayo negro similar a los que salían del brazo de Yuno destruyendo por completo el brazo de Averno dejando así este convertido en carne molida e hilachas de la misma.
Xirion no perdió tiempo para impulsarse desde su pocision apareciendo casi al instante en frente de la criatura, su sonrisa era algo cínica, siniestra y en su mano izquierda cargaba una esfera de energía algo amarillezca que aproximo al rostro de Averno con unas leves palabras.
—No vuelvas a tocar mi espada...— El rostro de Averno se vio destrozado al instante en que la forma de energía toco su cabeza, un cuello cercenado de forma salvaje fue lo que quedo después de la pequeña iluminación donde Elmeth abrió los ojos gritando un "No" al observar a su señor caer al suelo como un cuerpo inerte.
El peliblanco cerro los ojos y parpadeo un poco por la linea de sangre que había entrado en su ojo, los ojos del pelinegro no salían de los de su rival, sus orbes se entrecerraron, hubo algo que le llamo la atención, una figura en la pupila de su ojo se hacia ver casi invisible a los ojos de los demás, una técnica ocular estaba activa, no pudo entenderlo, las técnicas de ese estilo eran tan escasas como fénix en el cosmos. Se levanto y sonrió al peliblanco mientras sus dientes eran acariciados por la lengua que removía la sangre de estos. La tensión se mantuvo en los ojos de Xirion quien dejo ver una estela rojiza en su movimiento.
—Ya te dije que no, ¡Yuno!—Decía la peliazul mientras jalaba al pelinegro de la camisa evitando que saliera del lugar.
—Déjame, conozco esa técnica, es la esfera del caós de Xiron— Alegaba Yuno mientras rasgándose la camisa cayo al suelo suspirando frustrado por lo que vio, revolcó su cabello y se sentó en el suelo bajando la cabeza para saltar en un impulso rápido a la calle empezando a correr hacia el bosque artificial antes visto.
La noche tomo lugar y entre la mitad del bosque se vio al pelinegro inclinarse para tomar un poco de aire, su suspiro casi fue cortado de un susto al ver la figura delgada y de color canela de Shùran quien poniendo sus manos en las mejillas de yuno le dio un beso sin pensarlo.
Yuno solo se levanto del suelo al ritmo del beso de la joven nativa quien le abrazo con fuerza acariciando su mejilla separo el beso, suavemente bajo la cabeza acompañada de un suspiro mientras tocaba sus propias manos nerviosa.
—Estaba muy preocupada...— Mencionaba mientras se abrazaba a si misma suspirando mientras temblaba a causa del frio que hacia, la vista de yuno solo se fijo en el cuerpo de ella mirando su propia ropa pensando como evitar que sintiera frío.
—¿Vamos a un lugar mas cálido si?— Decía Yuno mirando a la chica que sonriente asentia empezando a andar con el a su lado, bajo la cabeza un poco avergonzada pues miraba a los chicos verle de forma un poco mórbida, se aferro al brazo del pelinegro suspirando.
—Necesito ropa diferente...la vista de los hombres pareciera ser de cuando estan en epoca de celo...— Los ojos de Yuno hubieran salido de las cuencas si pudieran, trago saliva y la tomo de la mano enlazando sus dedos para empezar a correr por la calle en dirección a la casa de los Taramoto, se detuvo un momento en la entrada haciéndole la señal de esperar. Despues de varios minutos salio con una falda corta, una blusa de tiras, unas sandalias y un gorro de uso ladino estilo mercenarios que era de Hiko. Tomo de los hombros a Shùran y la empujo hasta una esquina donde se puso de espaldas a ella para que se cambiara la ropa, al paso de los minutos sintió un abrazo en la espalda, nunca había sentido tanto afecto por parte de alguien y el de ella era extraño, le hacia temblar y sentirse nervioso, negó con la cabeza y se giro encontrándose con la chica que desvió la mirada moviendo sus manos nerviosa.
—Ya esta...
—Te vez...hermosa...— Menciono Yuno estando como en shock ante lo que veía, trago saliva y negó de nuevo tomándola de la mano de nuevo empezando a andar por la calle con ella, le miro de soslayo y sonrió.
—¿No has comido aun? puedo llevarte a un lugar donde comeremos si quieres— Ella solo asintió y sonrió dejándose llevar por el hasta llegar al restaurante que se ubicaba al lado de la zona de cometas.
Shùran se subió sobre la silla apuntando cada cometa que pasaba dando brinquitos en la silla mientras cerraba los ojos al decir cada cosa, nunca había visto aquellas rocas iluminarse en su vida y eso se le hacia un espectaculo unico. Yuno sonrió y miro los cometas pero el reflejo del vidrio le hizo ver su forma prohibida, su cabeza se bajo mientras las lagrimas empezaron a salir en silencio, se puso de pie aproximándose al vidrio mientras miraba las estrellas y lloraba. Cuando menos pensó sintió unas delicadas manos rodear su tórax al igual que una cabeza apoyándose en su espalda con un susurro que decía "Yo estoy contigo, no como quieres...pero siempre estoy contigo...Siempre estare contigo Yuno".
Yuno se giro lentamente hacia Shùran quien sonrio de forma un poco calida con un tono muy rojizo en sus mejillas, trato de mirarle a los ojos pero no pudo, sus hombros decayeron y acaricio sus mejillas mientras paso su vista por las mesas notando que no había movilidad de nadie.
—¿Huh?— Cuando miro de forma directa, el único que se movía entre las personas era Elmeth quien sonreía de forma mórbida mirando a Yuno al final de la cúpula, donde no tenia ninguna forma de escapar del vacío del universo.
Fin del capitulo.
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