lunes, 19 de enero de 2015

The instins El caos Universal

Capítulo 1


— ¡es suficiente!, ya no quiero caminar más, estoy hambrienta, tengo sed y no nos hemos duchado en más de 4 días... ¿a dónde rayos vamos Yuno? — Decía Karhy con un rostro que a leguas se veía carecía de calma, Yuno por su parte caminaba en silencio llevando a cuestas la espada de la muerte.

— ¡oye no pienso dar un paso más hasta que me digas a donde vamos!


— quiero llegar al próximo pueblo, al menos esa es la idea.—  no dijo más y continuo caminando en una dirección que no sabía si era cierta.

Después de 2 horas de camino, Karhy se lanza al suelo haciendo una mueca de desagrado sin ánimos de moverse para nada del lugar, Neón que era falto de personalidad, la imito formando una especie de motín improvisado de una manera muy pobre. Yuno miro lo que hacían y suspirando un tanto preocupado, se devolvió dejando caer al suelo la gran espada que llevaba en su espalda.

—Ughj...que horror, pesa demasiado...— Al retirar el artefacto de su cuerpo este no hizo ruido al caer, lo que hizo que el chico rápidamente girara viendo a una chica con la espada en la mano.

— lindo artefacto, ya que te molesta tanto...puedo quedármelo ¿cierto? — La joven de aspecto delgado, color canela y cabello corto portaba un collar que parecían ser dientes de alguna fiera salvaje, descalza, con una falda hecha de hojas de árboles secos y una especie de sostén de pecho del mismo material. Sostenía la espada con una mano a la altura del hombro como si fuera algo normal o un objeto liviano para ella
.
— ¿cómo puedes cargarlo tan fácil? 

—  pues...solo lo levante y ya, mira.

La chica lanzo la espada al cielo para después saltar tras ella a 4 metros del suelo, la tomo y la arrojo con una patada a la posición en frente de neón y Karhy.

—  ¡oye que te pasa! tu pelea es con él, no conmigo. — Dijo Karhy ya viéndose perder la paciencia por la calma con la que Yuno enfrentaba todo eso.

— ¿que no son amigos?

—depende, si vas a matarlo a él, no pero si lo ayudas, sí.

La chica levanto una ceja un poco asombrada por lo que la pelirroja acababa de decir, giro su rostro a Yuno quien parecía en shock por lo que acababa de hacer la desconocida, le miro y rápidamente tomo  su hombro.

—  ¿podrías enseñarme a hacer eso...? y...decirnos donde está el pueblo más cercano.


—  ¿pueblo? estas muy lejos de llegar a uno, el pueblo próximo está a 4 semanas de camino y tendrías que cruzar el bosque...y no es fácil— salto de un pie a otro para sonreír ladinamente y estirar.

— soy de la aldea Nativa del aura...si quieres ven, digo, vengan.

No tomo mucho tiempo la llegada a la aldea, la chica se movía con rapidez por los árboles, como si fuera un mono o algún animal ágil, era más rápida en el aire que en la tierra y su flexibilidad era algo impresionante a la hora de actuar. Después de varios minutos lograron llegar a un lugar parecido a un pueblo, pero las casas eran de madera frágil, parecía que un ventarrón podría llevarlas al cielo, cubiertas con hojas secas para resguardarles de la lluvia y una gran cantidad de vegetación. 

 A la distancia  se veía un mural donde claramente se mostraban imágenes de guerra, la imagen más repetida era la de un chico de cabello rojo y negro enfrentando a varias criaturas, entre esas una sombra alada gigantesca. Yuno se perdió mirando la pintura con atención, detallaba cada mínima línea de esta.

 — Parece ser que te ha llamado la atención, pequeño...— Yuno se giró para ver un hombre alto detrás de él, Vestido con un pantalón blanco hecho de seda de gusano, una camisa café color tierra con una abertura que dejaba ver parte del pecho y una ruana en el lado izquierdo del pantalón que llevaba cerca de 5 símbolos extraños.

— si...disculpe que, este mirando su pintura...señor...— con una voz baja, casi inaudible, el pequeño Yuno bajo la cabeza avergonzado, temía ser sacado del lugar por una imprudencia como esa o cualquiera cometida, buscando una brecha en donde salir, camino rápidamente a la posición de la chica que llevaba la espada.
— ¡Papa!  Ya regrese.
— Y veo que trajiste visita, Shùran.
— Si, son de Zynai...— La mención de la ciudad extinta hizo bajar la mirada de muchísimos en la aldea de una manera triste, Yuno observando como guardaban respeto por los muertos del lugar procedió a hablar.

— Disculpe, ¿podría enseñarme...a luchar mejor?  Soy...muy débil y torpe...y hay alguien que quiero...— Sus palabras fueron interrumpidas por el Padre de Shùran quien rápidamente intercepto con una mano en la cabeza del pelinegro y una sonrisa tan cálida como el sol.

— Bienvenido entonces...

Después de descansar por 6 días, ser alimentados y atendidos, Shùran avanzaba dando saltitos hacia la choza donde habían ubicado a Yuno, Karhy y Neón. Abrió la cortina para mirar a la pelirroja y al chico que siempre estaba con ella dormidos en el suelo de la habitación, viendo que la persona que buscaba no estaba ahí, dio media vuelta y salió haciendo un gesto con la boca.

En lo alto del mural de la aldea se encontraba Yuno lanzado ataques a el padre de Shùran quien lo único que hacía era esquivar con facilidad todos y cada uno de los golpes, Sonrió al ver que el chico se detuvo un poco agitado y comenzó a retroceder, hizo un gesto y camino dándole la espalda, como dándole la ventaja de la batalla, rápidamente el pelinegro corrió lanzando una patada al aire. El hombre giro rápidamente su torso desviando el golpe, tomándole del pie lo envió a tierra con fuerza suficiente para evitar que se levantara.


— Eres muy débil físicamente, ¿¡quién luchaba tus batallas para convertirte en hombre!? No creo, ni me parece que puedas romper mi defensa.

Yuno guardo silencio recordando las veces que su hermano lo defendió y el solo tuvo que observar, levanto la mirada y se puso de pie mirando al señor fijamente a los ojos, levanto su brazo derecho y suspiro hondo, recordaba los momentos duros que paso, el desprecio de su madre y por último, el rostro de su hermano atravesándolo en el pecho. Como un destello negro las vendas del brazo derecho comenzaron a flotar enviando un viento pesado en el lugar.

— ¿! Entonces qué te parece esto ¡? — Viéndose como un reflejo momentáneo de transparencia, puso un pie al frente de él apareciendo en frente del hombre al que enfrentaba, Levanto su puño cargado de energía y lo lanzo a su pecho con ese impulso sobrenatural. Sin pensárselo mas de 2 veces el padre de Shùran movilizo su ante brazo a la altura de Yuno, ubico una pierna delante de la otra y apoyándose en el pie de atrás envió su cuerpo a recibir el golpe.

El impacto hizo temblar el mural levantando el polvo dormido en todo el lugar de la zona alta hasta el punto de cubrirlos, Yuno parpadeo sintiéndose mareado, giro su rostro para ver una esfera de luz golpearlo en el pecho y mandarlo a volar a más de 6 metros de distancia deteniéndose al borde de un barranco. El hombre le miro y con un empujón lo arrojo al barranco mientras miraba como caía, extendiendo su mano a la pared cercana fue raspando y lacerando su piel hasta detenerse en una roca que sobresalía.

— ¡ahh!! ¡Ayúdame!

— Sálvate tú mismo...el mundo es un lugar salvaje donde solo los que rompen los limites de la carne y la sangre logran llegar a la sima, decide ahora, si quieres vivir entonces ven a la sima, si no, suéltate y cae...como un patético ser...

Esas palabras lo golpearon como un par de cachetadas en el rostro, trato de levantar la mano derecha para tomar una saliente de piedra pero estaba tan lacerada que al tomarla lo único que pudo hacer fue gritar de dolor cerrando los ojos con fuerza. La noche era próxima y cuando volvió su vista a la sima, no vio a nadie, estaba solo.

Oye papa, ¿tú crees que yo pueda ser como Divine Fire?

claro que si Yuno tu puedes, después de todo eres un Pendragon
 

Cuando abrió los ojos estaba muy cerca de la sima, a tan solo 2 brazadas de llegar, sonrió y extendió su mano para tomar la primera saliente cerca de él, con el rostro cubierto de heridas y algo de sangre en el por las tantas veces que callo en la noche, con cortes en sus brazos de las piedras picudas, con las rodillas tan laceradas que ya no se veía piel en ellas, dio la última brazada y tomo la sima, se apoyó con firmeza de ella impulsando su cuerpo a subir, entonces se escuchó un crujir.
— no...Esto no es cierto...por favor no, ¡no!— exclamo mientras veía como la roca se rompía causando rápidamente el alejamiento de la sima. Una mano saliente de la parte alta tomo el ante brazo del chico quien levanto el rostro mirando, desde arriba se veía a Shùran sosteniéndolo con firmeza. Comenzó a elevarlo hasta dejarlo ya en la parte alta.


—Eso estuvo cerca...— La chica camino en dirección opuesta al barranco mirando a Yuno de reojo, con la cabeza hizo una seña de avanzar. El pelinegro asintió y corrió tras ella, la india miro el cuerpo de Yuno y consigo las heridas del mismo un poco asombrada, como si verlo fuera un milagro de la vida. El chico le tomo la mano y se acercó a ella dándole un beso en la mejilla para salir corriendo a la choza donde debían estar Karhy y Neón.


—chicos, pase la primera prue...ba...

—se fueron ayer...— Con la cabeza baja y los hombros encogidos pronuncio esas palabras la india, levanto la vista para ver a un chico de vista baja bajo Yuno que empuñaba y apretaba su ropa con fuerza, suspiro y levanto su rostro con una sonrisa, que dirigió a Shùran.

— debo irme entonces.

— ¿p-porque no te quedas? aquí te enseñaremos lo que necesitas...

El pelinegro negó con la cabeza y camino hacia la salida del pueblo, después de unos segundos comenzó a correr cada vez más rápido, al alzar su cabeza vio a lo lejos el padre de Shùran de pie y con los brazos cruzados.


— ¿a dónde vas? veo que sobreviviste...

— sí señor, ehmm perdón pero debo irme,— dijo buscando salidas por los costados del acuerpado adulto, encontrando una brecha corrió hacia ella para devuelto de nuevo por una esfera de luz que nuevamente lo envió a volar.

— Aun no puedes irte, tu hermano te matara de nuevo si te encuentra...
Al escuchar esas palabras Yuno se sintió aterrorizado, se levantó tragando saliva para empuñar sus manos con fuerza mirando al adulto.

— ¿cómo sabe eso? ¿Quién se lo dijo? 

— Nadie, es solo algo que tenía que pasar, es algo que está escrito, todo lo está, ahora ven conmigo...te daré algo. Por cierto, mi nombre es Zamin— Dicho esto camino de nuevo al mural, movió algunas piedras y metiendo la mano al fondo de este, saco una especie de piedrita, camino de regreso a Yuno y poniéndole la mano en el hombro, lo miro.


— come esto, ayudara a despertar el poder en ti y ayudara a abrir tu mente a un plano espiritual, la mente del hombre posee limites que solo la muerte puede romper, pero tú ya has muerto...para ti, eso es pan comido. — Poso la piedra en la mano de Yuno junto con un pañuelo tejido con uno de los símbolos que Zamin tenía en su pantalón, guardo el pañuelo, miro la roca  y parpadeando un par de veces la devolvió.

— no como rocas...

Caminando desde la choza y con la espada de la muerte en su espalda arrimo Shùran, tomo la piedra y la metió en su boca, sonrió y se acercó a Yuno, rápidamente tomo su cabeza dándole un beso con el cual introdujo la piedra en la boca, el rostro de Yuno se tornó de un color bastante rojizo mientras miraba a Shùran que estaba con los ojos cerrados temblando un poco, separaron la unión por pocos centímetros y ella dejando la espada en frente de el solo se limitaba a ver al suelo, el pelinegro tenía la piedra en la boca, aun no la tragaba por la sorpresa, entonces hubo una palabra de parte de la india.

— ese pañuelo te permitirá llegar a la próxima aldea, ahora… ¡vete o te obligare a casarte conmigo por hacerme hacer esto!— El chico trago saliva y asintió comenzando a correr hacia el camino con la espada a cuestas de su espalda, Acelero el paso gritando a lo lejos.

— Volveré cuando arregle todo— Dicho esto continuo el camino rápidamente hacia el bosque, dio un salto muy corto deteniéndose en el camino. Asombrado, parpadeo un par de veces y corrió de nuevo.

— Shùran, debes irte también, ve a la siguiente aldea.

La chica se giró para mirar confundida a su padre quien no le miraba a ella, Ziman observaba una silueta de cabello blanco que caminaba con mucha paciencia hacia ellos mientras sostenía una espada en su mano, ella asintió y corrió al bosque viendo por encima del hombro como muchos hombres corrían a enfrentar al peliblanco quien con un agite de su mano los partía en dos. 

Ziman corrió hacia el peliblanco con una esfera de luz en su mano, estando cerca de él, la arrojo, el chico  quien levantando su mano y con ella la espada, dejo ver un reflejo que se movió de arriba abajo apareciendo detrás del hombre. Los brazos y las piernas fueron desprendidos del cuerpo como por arte de magia dejando ver una marea de sangre aun en el aire.

— ¿dónde está Yuno....?

— Él se fue al bosque, ya tiene lo que quiere, ahora váyase— Respondió una niña mientras lloraba por su madre tendida en el suelo muerta, el chico sonrió y miro  el filo de su espada donde se reflejaba el rostro de la niña.

—. No hay escape….





Fin del capitulo 









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