martes, 26 de abril de 2016

El caos Universal Capítulo 14

Capítulo 14


—Es enorme...— Dijo Xirion mirando como el cielo se estremecía ante la criatura que llegaba a la estratosfera, un color negro como el petroleo o la brea era la piel del coloso que ahora amenazaba un planeta inocente.


—Es porque es negro, hay Xirion, no sabia que te gustaban así— Hioko se echo a reír mientras miraba al Yuno transformado en un verdadero monstruo.

—No hagas que te atraviese con mi espada por favor.— Xirion frunció el ceño mientras bajaba la cabeza llevando su mano a su rostro.— ¿Tan poderoso eres que no tomas enserio ni siquiera a este monstruo?

—Puede ser, la verdad es que no me importa mucho, hay alguien que este tonto hace feliz y no quiero que esa persona sufra por su muerte, así que lo sacare de ahí entero y luego lo golpeare.— Hioko apretó su puño un poco estirándose levemente mientras miraba a Xirion quien correspondía su mirar.— ¿Que sucede?

—¿De donde tienes tanto poder?— Pregunto sin vacilar.
—De mis hermanos, esta familia tiene un legado de doce esencias míticas que forman uno...La espada de las esencias, estamos catalogados de diferentes formas, es un orden, todos sabían que morirían y aun así no les importo, Hiko, T.ch, H.T y yo somos los últimos que quedamos, cuando esas esencias mueran el que quede sera el mas poderoso de la familia...—Movía uno de los cristales que giraba en su mano, su rostro se veía algo decaído, suspiro e hizo desaparecer este para luego mirarle.

—¿Cuales son esas esencias?— A lo lejos se veía como el demonio que había abierto sus alas empezaba a cargar una cantidad atroz de luz en su boca, era una esfera similar a la del vació pero era blanca.
—Las esencias... Simone es equilibrio, Daiana es esencia, Zamil es pasado, Bostt es impulso, Elmeth es elemento, T.Ch es muerte, H.T es vida, Mythen es presente, Ryho es energía, Minty es medium, Hiko es futuro y yo soy astral.— Al terminar esas palabras, de la boca de la criatura salio un rayo continuo que se disparo desde abajo de esta pasando rápidamente a unos kilómetros de donde estaban, la explosión levanto la tierra sacando rocas gigantes que se abalanzaron contra el planeta y por ende a los presentes.

Xirion salto posando los pies sobre una de las rocas que volaba en dirección contraria a la pocision de su hermano, comenzó a saltar entre estas rápidamente corriendo, al llegar a un punto desenvaino su espada empezando a cortar las mas grandes en trozos que le abrían el paso, entre los escombros venia una montaña misma, casi dos kilómetros iban a aplastarle, pero este no se inmuto, solo dio un salto y guardando su arma en la funda la desenvaino rápidamente dando una estocada que partió la montaña en dos y destruyo todas las que venían despues de esta en un radio extenso.

Hioko por su lado solo se transportaba de un lado a otro, en el momento en que Xirion ejecuta su "Estocada rápida" este se queda quieto mirándole y en ese momento una roca enorme le golpea llevándolo contra el viento sin que pudiera moverse.

—Diablos, esta es una dura situación, jajaja, es enorme...jajaja— Aun en los momentos mas terribles este no perdía su sentido del humor, Xirion solo le miro desviando el rostro hasta ver que al parecer la energía de Hioko había atraído la atención del monstruo, este disparo otro rayo pero esta esta vez hacia el pelicyan quien aun estaba sin saber nada.
Xirion se movió poniéndose de pie en la roca en la que se hallaba su compañero, mordió su dedo pulgar haciéndolo sangrar y tan rápido como pudo bajo este sobre el costado de su espada haciendo que esta se volviera roja como la misma sangre empezando a lanzar rayos.

—Filo Carmesí..— Lanzo un corte frontal en descenso hacia el poder que choco contra la espada diviendose en dos al instante y destruyendo la roca desintegrandola sin tocar a ambos, el rostro de Hioko se mantenía asombrado ante el poder del peliblanco que no pasaba desapercibido.
La energía se disipo y termino siendo encapsulada en la espada que comenzó a moverse como si mascara, solo era un efecto de la presión ejercida en esta, Xirion suspiro y cayo sobre lo que quedaba de una tierra en la que la lava empezaba a avanzar.

—Que espada tan poderosa...— Menciono Hioko mirando sus manos, se alejo dos pasos y suspiro. —¿Como pudo anular tanta energía?

—Esta espada fue maldita a voluntad por Yuno, el mismo la baño en la sangre del brazo prohibido, no solo es irrompible si no que la vaina también lo es.— Hioko estaba absorto, no podía creerlo, mas al ver aquello solo desvió la mirada suspirando de nuevo pera esta vez pesado.

—Bien, como sea...Vamos.— Tomo a Xirion y empezó a moverse transportándose de un lugar a otro, el monstruo les vio cargando otra esfera de su boca, esta era distinta, era negra y exploto a los metros de salir de esta enviando una marea de plumas que descendía a toda velocidad formando explosiones de mas de cincuenta metros de distancia en lo que tocaban, no contento con eso, levanto su mano diestra dejando ver cientos de puntos rojos en esta, eran ojos, miles de ojos que se iban expandiendo a lo largo de la extremidad, al cabo de unos segundos empezaron a salir formas de vida iguales a la criatura y empezaron a volar a toda potencia hacia ellos.

—Que chuc...—Salio de los labios de Xirion quien tomo los brazos de Hioko impulsándose hasta los hombros de este dando un salto hacia atrás, de nuevo libero su espada moviendo la tan rápido que su cuerpo mismo se creo un escudo alrededor de el que empezó a cortar todas las plumas que su arma alcanzaba sin dejar que ni una sola pasara, el rostro del peliblanco empalideció mientras caía de nuevo en los hombros de Hioko.

—Te vez cansad, una espada con tanto poder requiere algo ¿no es así?— Pregunto Hioko viendo a su amigo quien no perdía de vista el frente.

—Si, ella pide sangre y la conseguiré aquí— Sin demora salto hacia uno de los esbirros dando un corte en la espalda que le dividió en dos, pero este no sangro, solo se convirtió en plumas que formaron una explosión lanzandolo hacia el frente, las criaturas arremetían contra Xirion dando explosiones que lo elevaban y dañaban haciéndolo sangrar.

—Xirion, maldición.— Hioko apunto con sus dos dedos indices a los monstruos, luego negó y uso el dedo corazón, anular y meñique recogiendo el indice y subiendo el pulgar. — Tomo Tay— En sus ojos aparecieron los símbolos de las esencias de sus hermanos. — ¡Coman plomo!, Digo, ¡coman balas!— En su iris se ubico una y disparo una ráfaga de poder similar a meteoritos que impactaban contra estos, luego se ubico en su iris una de color gris, esto causo que se dispararan ráfagas de esferas que al impactar sacaban agujas formando peso en los monstruos derribandolos, continuo así derribando oleada tras oleada, una tras otra.

—Ughj...maldito...— Dijo Xirion mientras semi movía su brazo dañado, estaba algo cansado, se hallaba descendiendo a gran velocidad a una distancia de casi cien metros del monstruo, cerro sus ojos y los abrió viéndole, sus ojos se abrieron aun mas al ver el pecho del monstruo, ahí se hallaba visiblemente Yuno que parecía encarcelado y dormido en una mancha roja que parecía ser el lugar del corazón. — Yuno...solo esta dándole poder al monstruo...hay que cortar ese lazo desde la ra...— sus palabras fueron cortadas al ver como la mano enorme venia hacia el clavándose en la tierra abriendo un enorme agujero, esta salio con fuerza cargada de lava, el peliblanco se hallaba corriendo por el brazo del mismo viendo su cabeza como un objetivo.— Le cortare la cabeza de un solo ataque.

El cuerpo de la criatura, como si del mismo mar se tratase empezó a hervir moviéndose y generando soluciones en la piel de la cual empezaban a salir mas de los esbirros, Xirion solo se limito a tomar su espada con la mano izquierda levantándola para dar cortes precisos y estocadas certeras en los cuerpos abriéndose camino entre la oscurana, la sangre caía sobre la piel elevando mas criaturas que le perseguían de cerca, una de estas abrió la boca dejando ver una de las esferas que el mismo monstruo cargaba y disparándola contra el peliblanco quien poniendo la espada en defensa fue arrojado muy lejos.

Hioko detuvo la oleada que se aproximaba y suspiro cayendo al suelo un poco cansado, unió la palma de las manos en señal de rezo y así mirando a la criatura empezó a pronunciar palabras de conjuros.

—Etai oma etma naharai edoni ishtare Ymir.— La pupila de Hioko al instante cambio a un matiz café amarillento indicando el poder del pasado, arrojo su mano al suelo y al instante apareció un símbolo mientras el sonido de un ave se hizo escuchar en todo el lugar de forma ensordecedora, el Pelicyan abrió su boca levemente dejando ver el aire salir de la misma, levanto su rostro viendo al enorme monstruo que dirigió su mirar hacia la ubicación de Hioko quien solo sonrió.
La tierra empezó a temblar y desde atrás del mismo se elevo una criatura gigantesca  de la cual lo primero en verse fue su mano, un enorme brazo que era totalmente hielo, al acentuarla la tierra se elevo en un cataclismo espantoso y así se dejaron ver sus ojos color Cyan, un enorme coloso salia de la tierra con una altura de mas de diez kilómetros, un tamaño igual al de su enemigo, al estar en pie saco un enorme martillo que acento dejando ver como el mar y los enormes trozos de tierra eran convertidos en un lugar glaciar.

—Forbbiden averiado y Yuno marioneta, les presento a uno de los doce Dioses Titanes del pasado, reciban con un enorme aplauso a ¡Ryz Eyz! ahhhh ¡oh por dios es hermoso! !no mames Hioko eres el amo¡, oh si gracias lo se no me adulen me avergüenzan— Se decía a si mismo en ademanes para luego sonreír mirando a su criatura quien le miraba. — ¿Que? no es mi culpa ser tan cool, ahora ahí que detener a Yuno Ryz...

El coloso se inclino moviéndose en dirección a Yuno dándole una manotada al rostro y enviándolo a la tierra, el planeta se estremeció causando que los volcanes ardieran en erupción terminando de destruir lo que quedaba de vida, Hioko suspiro para ver como su invocación era lanzada hacia arriba y con un movimiento de la mano su coraza de hielo rota por una capsula del vació tamaño continental.

—No puede ser...es imposible...que diablos es lo que...Yuno, maldición esta drenando la energía de Yuno...que raro, pensé que la sobrecarga era por el poder del vació del universo, esto no tiene ningún sentido.— Decía Hioko moviendo su cabello hasta ver a Xirion ensangrentado y con ambos brazos en buen estado al igual que su rostro. —¿Y tu donde estabas?

—Tuve que matar personas para poder recuperarme...aun me duele el brazo, lindo juguete, al menos eso lo entretendrá mientras sacamos a Yuno de su pecho.— Los ojos de Xirion se veían de un azul profundo, Hioko solo miro y desvió la mirada negando.

—Bien...entonces déjame ayudarnos un poco...— Posando sus manos en pocision de rezo volvió a conjurar algo en forma de oración.— Divito force, du mara volta mo— Al decir esto del cielo se abrió una puerta con figuras celestiales, la luz era tanta que Xirion tuvo que posar sus manos en sus ojos y aun así esta atravesaba la piel dañándole, dos armas descendieron, estas eran una lanza llamada "Ko (Cielo)" y  una enorme hacha llamada "Mi (Mar)".— Bien, es hora de vencer, a este planeta no le queda demasiado.

—¿Porque lo dices?— Pregunto Hioko apuntado arriba, la capa de Ozono que cubría el planeta estaba desvaneciéndose a una velocidad demasiado rápida, eso solo les dejaría con unos minutos para vencer o morirían en esa batalla.

—Bueno Xirion, ya que te gustan los negros enormes...Tu primero.— Xirion se rió un poco negando mientras suspiro apuntando a lo que quedaba de su hermano.

—Después de esto te partiré la cara..— Ambos sonrieron y tomando el hombro de Xirion, Hioko sonrió.

—Bueno, ve.— Dijo dándole una palmadita en la espalda.

—¿No vas a tele transportarnos?—Preguntó Xirion algo curioso.

—Ah...jajaja no, no puedo ya, estas armas son divinas, así que...anulan la energía de su portador.— Rio dando carcajadas mientras Xirion miro hacia la distancia como una enorme mancha móvil cubría el cuerpo de la criatura. —Estamos muy lejos...incluso con mi velocidad...dudo mucho que lleguemos a su cuerpo, sin contar que escalarlo...sera mas esfuerzo...moriremos por falta de oxigeno...esto es un verdadero problema....

—¿Verdad que si? Y el publico se agita!!!— Una palmada en la cabeza le hizo ver a un lado mirando a Xirion con el ceño fruncido.

—¿Ni siquiera estando cerca de la muerte? ¿enserio?

—Ganaremos, no te preocupes, me tienes a mi hermosura.


Fin del capitulo.

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