Capítulo 7
Los ojos de Mía se dilataron al ver como la sangre salia del rostro de Hioko por culpa del repentino ataque, reaccionando de una manera casi instantánea para protegerlo levanto su mano dando una palmada a lo que parecía ser la lanza rompiéndola al instante en dos partes que desde el punto de impacto apuntaban abajo, cuando giro el rostro para ver al chico de cabello cian sus ojos se llenaron de lagrimas, el ojo derecho de Hioko se hallaba fuera de la cuenca donde debía estar mientras.
Hioko abrió su boca para gritar pero en vez de eso mordió su labio con fuerza, no solo su ojo estaba fuera prendiendo de una membrana, sino que la pestaña y la ceja habían sido partidas en dos, Mía cargo sus pulmones dispuesta a gritar pero fue interceptada por el chico quien cubrió su boca susurrándole.
—Si gritas...el absorberá tu alma...— Sonrió mientras giro mirando al Averno de pie a mitad de la calle con lo que parecía ser una boca sonriendo.
—Vaya, que malo eres, no me dejas ni siquiera calentar para atacar, deberíamos tomarnos un tecito y así arreglar nuestras diferencias ¿no crees?— Le sonrió de par a par mientras levantaba la taza con el liquido, averno solo se limito a fruncir el ceño convirtiendo la mano izquierda en una especie de látigo, Hioko suspiro de nuevo y miro a Mía dándole un beso en la frente para levantarse y caminar en dirección al monstruo.
—Si ya puedes hablar significa que Zamil esta muerto...la vida en tus manos no vale nada...— Se incorporo para lanzarse hacia el y así fue, un salto rápido lo hizo aparecer casi al frente donde apunto su dedo indice y el corazón juntos como si fuera un arma, apunto al pecho y pronuncio unas palabras rápidamente "¡Ba Bang!".
De la punta de sus dedos un rayo de energía se disparo como si fuera una escopeta, el cuerpo de averno retrocedió subiendo la cara para verse encontrado con una ráfaga de disparos de energía a una velocidad sonica que envolvió todo el lugar con explosiones de 5 metros redondos a el, tomo impulso con las manos pues le costaba enfocar por culpa de la falta del ojo derecho. Bajo su mano al notar que había levantado una cortina de humo en lugar frunciendo el ceño.
—¡Mierda!— Musito buscando la manera de ver entre el humo, cuando se disipo un poco logro verlo, estaba de pie mirándolo con todo el abdomen destrozado, era una hilacha de carne donde cayo el cuerpo putrefacto y semi digerido de Zamil, Hioko se cubrió la boca reteniendo las ganas de vomitar mientras el pecho que se regeneraba muy rápido comenzó a hervir expulsando una ráfaga de carne del cuerpo como si fuera una ametralladora.
Hioko se movió lo mas rápido que pudo para cubrir a Mía arrojándola al suelo, todas las personas presentes fueron perforadas dejando agujeros de 5 centímetros en todo su cuerpo tomando la apariencia de un queso cayeron desplomados convirtiéndose en agua que fue absorbida por averno, la grieta que parecía ser su boca se había ido.
El joven de cabello cian miro por lo bajo con la mirada decaída y tomo a la chica saliendo por atrás de la barra comenzando a correr para unos veinte metros después desaparecer con ella del lugar.
—¿que era eso?— Dijo Mía mientras jalaba la mano de Hioko observando su ojo, bajo la mirada y poso su palma en el ojo susurrándole suavemente palabras de aliento. —Todo estará bien...— Al terminar esas palabras, de sus palmas salio un brillo mientras sonrió dejando caer sus lagrimas al suelo para luego desplomarse abrazándose. —No quiero...tu mueras...no tu...—
—Mía...— Susurro Hioko inclinándose a ella para abrazarla y posar su frente sobre su cabeza. —Estaré contigo, no te preocupes...yo te protegeré—
—¿y quien te protegerá a ti?
—Hay alguien a quien debo ver...¿podemos vernos en dos o tres días en el parque central?
—¿Claro ¿a quien debes ver?
—A Yuno...
—El..esta viv...— Antes de que su frase estuviera completa Hioko había desaparecido del lugar.
En la casa Taramoto se encontraban Hiko y Mythen hablando sobre lo que acontecía, la peliazul levanto una tarjeta que desapareció en un lapso de nada, el peliverde se levanto mirando la escena asombrado, como si no supiera que había pasado.
—¿que fue eso?
—Ah era Hioko, va a buscar a Yuno.
—Abusas de tus poderes ¿sabes?— Hiko le saco la lengua a Mythen y se levanto sonriendo para mirar el bosque artificial para ponerse seria mientras pensaba. —"Después de esto comenzara lo feo de esta batalla".
En el bosque estaba Yuno acostado sobre una piedra mientras observaba la espada de la muerte fijamente, no sabia usarla, ni siquiera sabia si ella tenia poderes o no, suspiro frustrado mientras se levanto empuñando la mano para abrir la boca, una patada de la nada en el rostro lo arrojo al agua. Salio con la marca de la bota en su mejilla hecho una marea de furia.
—¡Pero que mierda! oh...Hioko...¿¡que rayos te pasa cabrón!? ¿¡porque rayos me atacas!?
—No deberías estar haraganeando...
—Como si tu hicieras algo, me sacaste de mi meditación.
—¿Intentas comprender el poder de esa espada?— Yuno lo miro entre cerrando los ojos mientras semi abría la boca para fruncir el ceño. —Es muy fácil, es esencia de Mors
—¿Puedo golpearte?— Dijo levantando el puño mientras su cabeza echaba llamas.
—Oye que rencoroso, debes olvidar los agravios del pasado.
—¿¡Del pasado!? !acabas de patearme¡¡
—Si pero eso fue hace mucho....— Dijo acariciando su mejilla ocultando el lado derecho de su cuerpo.
—¡¡Acabas de hacerlo!!— Salio del agua y se arrojo a su amigo quien giro el rostro dejando ver la cicatriz en el lado derecho, Yuno se freno al instante algo impactado por su apariencia mientras bajo la mirada.
—Bueno, vengo a enseñarte algo...o mas bien a darte algo.— Se bajo de la roca y poso su mano en el hombro de Yuno sonriendole como siempre, suspiro hondo y apunto la espada. —El poder de esa arma es uno y el del ángel es otro, por cada ser con alma que muera sin que tu lo mates la espada ganara gramos de peso, por cada ser con alma que mates tu la espada te dará poder, pero hay algo mas y es la forma que te ayudara a recolectar ese poder.
—¿Forma?— Parecía no entender nada de lo que le decía Hioko y por mas que trataba solo encontraba palabras enredadas y llenas de mística extraña, se sentó en la piedra tratando de entender mejor pero su mismo rostro reflejaba su desconcierto.
—Supongo que no entenderás así...bien, dejemos la teoría y pongamoslo a practica, levanta la espada y atácame.
—¿Estas seguro?
—Solo hazlo.
Yuno se bajo de un salto de la piedra y con las dos manos levanto la espada, su cuerpo temblaba por la fuerza ejercida al alzar el objeto tan pesado de metal místico, al cabo de treinta segundos bajo las manos agita mirando la espada con desconcierto.
—Pero que...
—Es de eso que hablaba, hace un par de minutos tuve una...mini pelea con Averno y ahí murieron como veinte personas, eso es peso para tu espada, pactaste con la muerte...es una apuesta perdida.
—¿Que? ¿como sabes eso?
—Esa espada no le pertenece a el ángel de la muerte...si no al Dios de la muerte.
El rostro de Yuno se quedo absorto al escuchar esas palabras, miro la espada y miro al chico de cabello cian negando con la cabeza, trago saliva mientras acaricio su cabello pensativo, se inclino al suelo suspirando para escribir en tierra.
—¿Ya te darás por vencido?— Hioko cruzo sus brazos mirándole con desdén, suspiro lanzo una patada en picada habiendo dado un salto, Yuno por reflejo dio un salto con las manos apoyadas al suelo y cayo de pie de nuevo, frunció el ceño y empuño sus manos mirando a Hioko.
—¿Quieres pelear enserio?
—Haz visto una pelea de broma? Yo no conozco esos términos.— Culminando las palabras hizo aparecer 3 cristales que emanaban energía de distintos colores, comenzó a lanzar uno por uno hacia Yuno, el primero rozo su mejilla cortándola, al ver esto abrió mucho sus ojos sintiendo como la adrenalina cubrió su cuerpo por completo.
Dio un desliz hacia un lado tomando la espada casi sin ningún esfuerzo y bloqueando los otros dos que al chocar con la espada re aparecieron rodeando a Hioko. El peli cian sonrió de lado y bajo la cabeza apuntando con su dedo derecho indice a Yuno quien aun se cubría con la espada, abrió lentamente sus labios y pronuncio "!Bang¡", de su mano salio disparado un rayo de energía hacia Yuno que barrio una linea del bosque en linea recta.
El pelinegro dio un par de vueltas por el suelo sintiendo como su cuerpo ardía por el ataque, a la distancia Hioko se mantenía de pie en la roca moviendo la mano derecha en señal de "ven" mientras hacia boca de pato.
— Tu-tututut -tututu— Mencionaba mientras aleteaba sus alas haciendo la señal de una gallina.
—¿Que significa eso...?— Entre cerro los ojos y sonrió negando con la cabeza, tomo la espada y arrastrándola corrió hacia Hioko dando un salto para dar una estocada con esta como impulso, Hioko solo desapareció y apareció donde antes estaba Yuno dando otro disparo que lo envió al centro del lago artificial.
—Vaya que es malo en batalla...tendré que enseñarle...nah, mejor que aprenda solo, es bueno para eso después de todo...
Un par de horas después salio Yuno con las manos vacías mientras miraba a Hioko bajando la cabeza.
—no puedo sacar la espada del lago...
—Mhh...Entonces ahogate...— Yuno lo miro asombrado, su mirada decayó al instante mientras solo se incorporo y dio dos paso al lago, empuño su mano y le dio un puño en el rostro a Hioko, el rostro del pelician estaba estupefacto, tanto que no supo como responder mas que con ira, tomo al pelinegro del rostro se trasporto a lo mas profundo del lago en la cercanía con la espada mirándolo desde ahí. Yuno forcejeaba con la mano mientras el aire se le iba de los pulmones, abrió la boca apretando sus puños con fuerza mientras Hioko lo soltaba dejando a su amigo palpitando por la falta de aire, se estaba ahogando, el pelician poso su mano en su propia boca tratando de aguantar un poco mas mientras Yuno se suspendía mirándolo en lo profundo para tocar la espada pensando "No...quiero morir...".
El rostro de Hiko, Mythen y el mismo Xirion se giraron de dirección al lago. Una explosión de aire dejo ver una esfera negra que parecía ser un huevo, Hioko tomando aire tocio a casi trescientos metros de altura mirando como el agua rodeaba el semicírculo creando un vórtice gigantesco con todo el lago.
Del huevo salio una mano que te tomo la espada de la muerte elevándola para explotar generando una onda que la retuvo en ese lugar, alas negras con cinturones dorados, en la articulación curva del ala izquierda una funda donde metió la espada de la muerte, pantalón negro con cadenas, pies descalzos y cubiertos de lo que parecía ser brea, el cabello negro como solía ser pero sus ojos no se veían, su pecho desnudo atravesado por dos cadenas que formaban una X.
Miro hacia arriba y se elevo a una velocidad casi sonica mientras le daba un golpe en el estomago a Hioko.
—Maldito...casi me matas...— Decía habiéndolo elevado a la corta atmósfera del E.U.
—Vaya que eres rápido...felicidades, ahora eres un ángel de la muerte.
Hioko sonrió mientras dejaba caer su rostro en el hombro de Yuno quien lo abrazo tragando saliva, no podía creer que con un salto había subido tan alto, era increíble.
—Lo siento Hioko...
—Invítame a comer pollo y te perdono.— Dijo sonriendo de lado mientras suspiraba mirando la casa donde vivía. —...vamos lejos, por cierto, mientras estas transformado eres inmortal.
—¿Enserio pero como me transformo?
—Solo haz que tu cuerpo sienta la sensación de la muerte y así...esa transformación te salvara la vida.
Yuno miraba a Hioko con su parche en el ojo mientras se quedaba pensativo, suspiro por lo bajo acariciando su cabeza mientras veía como su amigo devoraba una parte de pollo frito con ansias.
—Estas seguro que no quieres?
—Si, gracias.
Miro a la distancia y recostó su cabeza en la mesa cerrando los ojos.
—¿Donde estará Karhy y Neón...?
—Yo que tu dejaba de preocuparme por ellos...ella en especial, por cierto, mi hermana se preocupa mucho por ti...
—Si, es una gran persona. — Yuno se sonrojo mientras miro a la mesa.
—Oye te avergonzaste, ¡ja! ¡te gusta Hiko!.
—¡Oye cállate!
—Te gustan las mayores ¿heh?— Hioko levantaba las cejas paulatinamente, primero la derecha y luego la izquierda mientras se mordía el labio haciendo una pose sensual y gruño como gato guiñándole el ojo a Yuno. —¿Oye pape no te gusto yo?
—JAJAJAJA Deja de joderme.— Yuno bajo la cabeza un momento y suspiro. — Supongo que me atrae...
—Ya sabia que eso pasaría, en fin, paga y vamonos, va a llover, ademas te daré un par de consejos sobre mujeres.
Tal como había dicho, así sucedió. Volvieron a la casa a horas tardías en las que ya todos dormían excepto Hiko quien estaba en una bata corta que parecía camisa sentada en la sala bebiendo cafe, esperando. Al momento de escuchar el toque de la puerta se levanto y abrió esta mirando a Yuno fijamente a los ojos, la cercanía fue extrema, casi se rosaron los labios.
—¡Lo siento!— Se alejo al instante mirando a otro lado dándose una palmada en la frente. —Pensé que era Hioko...
—Si, tranquila...— Yuno estaba de pie completamente mojado en la puerta, se movió como un robot dando zancadas largas para recostarse en la escalera mientras una sombra subía lentamente de puntitas.
—Ven a aquí Hioko, te voy a dar un puñetazo....
—Diablos...— Susurro Hioko.
—¿Como lo supo?— Menciono Yuno mirando la espalda de ella.
—Ella puede ver el futuro claramente, nadie se le escapa...por eso hice que abrieras la puerta pero ya que...— Hioko bajo de un salto las escaleras dándole un abrazo y un beso en la mejilla a su Hermana mayor para picarle luego ambas costillas. —Tranquila, no te quitare a tu Yunito, por cierto, tendrás que dormir con el hoy...ah cierto...ya lo sabias— Le susurro mientras ella se sonrojaba dando vuelta le arrojo la taza de te.
—¿Q-que diablos crees? no es por eso eres un impertinente idiota!— Yuno se mantenía estático ante lo que veía sin saber que hacer miro a Hioko quien le levantaba el dedo pulgar sumergiéndose en las sombras del ático mientras susurraba. —Suerte...
Ella suspiro y miro a Yuno quien estaba mirando a las sombras con los ojos como platos, se giro a ver a Hiko mientras se encogía de hombros.
—Puedo dormir en la sala si quieres.
—Por supuesto que no, osea...digo que no, no esta bien dormir aquí, ademas estas todo mojado.— La joven suspiro y camino a el lugar donde todos dormitaban, hizo un gesto con la boca y le susurro mientras tomaba un pantalón de dormir de Hioko. —Quítate al ropa.
—¿Que?
—Que te quites la ropa, dejo esto aquí y vienes a la cama, ya es tarde.— Ella camino a la cama y se acostó dándole la espalda al pelinegro, Yuno parpadeo tratando de entender los susurros de ella, no logrando entender nada se acostó en la cama sin ropa, ella al sentirlo se giro posando su dedo a la altura del ombligo quedándose estática.
—Tu...donde esta...el pantalón que te...
—Pensé que me dijiste que me metiera así.
—¿¡Que estas loco!?— Al levante de su voz se escucho el tocer de su padre quien parecía estar semi despierto, comenzó a susurrarle. —Que te pongas el pantalón, tonto.
—Oh, Ok.— Yuno se levanto de la cama y extendió la mano al lugar donde se supone estaba el pantalón no encontrando nada. —¿Que rayos?
Mientras tanto Hioko reía en silencio teniendo toda su ropa en sus cobijas pues era la única que le quedaba a Yuno.
El pelinegro se metió de nuevo en la cama tragando saliva mientras miro a Hiko. —No...no estaba el pantalón.
La peliazul apretó la mano mirando a la cama de Hioko suspirando para darse vuelta enojada metiéndose entre las sabanas, sus pupilas se movían de adelante a atrás, cerro los ojos como queriendo retener curiosidad pero no funciono, no cuando sintiendo la mano de Yuno rodearla y abrazarla.
—¿Que haces?—Dijo susurrando al sentir el calor del pecho del pelinegro en su espalda, no puedo evitar sonrojarse ante eso, estaba nerviosa, las palabras de Hioko le resonaron en su mente como una melodía cantada "Cuando estas cerca de una chica, abrázala por la espalda si se estremece es por que o tiene frió o le gustas, eso dice que vas por buen camino".
—Solo sentí un poco de...frió, si quieres me separo.— Dijo alejando lentamente las manos de ella quien la tomo al instante como si estuviera ansiosa, cerro los ojos y bajo la mirada tragando saliva y se giro mirándolo a los ojos.
—¿Porque...haces esto? haz de ser un casanova...— Sonrió tragando saliva mientras posaba su mano en la mejilla de el, el ambiente estaba tornándose extraño para ambos pues la incomodidad se notaba en el rostro de ellos, como si no supieran que hacer, Yuno se quedo pensando un momento y entonces recordó la segunda cosa que le dijo Hioko "si vez que las palabras sobran solo haz el miedo a un lado y bésala y si no funciona, aprieta los dientes".
El chico sin demora accedió a posar sus labios sobre los de ella quien, solo dejo caer sus hombros comenzando a corresponder como podía, lo rodeo con sus brazos y lo aproximo aplastando su pecho en el de el para suspirar separando el beso un instante mirando a un lado, solo fue para tomar aire pues el pelinegro solo alcanzo a decir un par de letras siendo interceptado por el beso que lo silencio al instante. Los besos se convirtieron en caricias, el chico inexperto aprieto el pecho de Hiko quien entre abrió sus labios rosáceos acomodándose sobre el, sus piernas se deslizaron para quedar abiertas lado a lado en la cintura de Yuno quien la miro desde abajo mientras se retiraba el camisón dejando ver sus pechos al desnudo, el pelinegro abrió la boca como asombrado, ella le cubrió los ojos mientras trago saliva, parecía que en ese momento se olvidara que habían personas durmiendo cerca de ellos, solo se inclino un poco levantando las nalgas para sentir el falo de el chico cerro los ojos y tomándolo en sus manos lo inserto.
Hubo un gesto en su rostro mientras dejo escapar aire caliente mirándolo a el que también había cerrado los ojos encogiéndose un poco, sonrió y le beso empezando a moverse. Así pasaron un par de horas hasta que el calor la hizo remover la sabana, se veía la escultural figura de la joven subir y bajar, algunos jadeos silenciosos sonaban en la habitación, no eran lo suficientemente fuertes para hacer que alguien despertara, parecían susurros, continuo así hasta que apretó la sabana haciendo su cabeza hacia atrás mirando a Hioko sentado con palomitas atento a los movimientos de ella.
—¡AH!— Cubrió su boca rápidamente mientras Yuno veía a Hioko quien volvía a levantar el pulgar sonriendole desde su pocision, el pelician se levanto del lugar caminando hasta ella quien se cubrió con la sabana sintiendo como sus ojos se encharcaban.
—Tranquila, no diré nada...pero eso si, debes limpiar esa mancha roja antes de que mama y papa despierten.— Hiko asintió bajando la cabeza mientras Hioko le susurraba al oído. —Me debes un favor.
—Que abusivo...
La mañana transcurrió mientras Hiko estaba sentada en la mesa con una taza de café tecleando rápidamente en la computadora para enviar una información a la base científica, suspiro mientras giro el rostro viendo a Yuno sentado en la ventana, movió su cabeza rápidamente sonrojada mientras el padre y la madre miraban a Yuno y a Hiko susurrando, sonrieron y caminaron a otro lado. Hiko se estiro y miro arriba su pupila se dilato mostrando el futuro.
—Yo te entregare la vida de todos mis hermanos si la reliquia Taramoto me pertenece...—Decía un chico en medio de las sombras, susurro mientras de entre ellas un rostro conocido salio para hablarle.
—Trato hecho Helmeth, yo me asegurare de que seas el único que quede vivo entre ellos...
—Gracias, lord Averno...
Fin del capitulo...
Hioko abrió su boca para gritar pero en vez de eso mordió su labio con fuerza, no solo su ojo estaba fuera prendiendo de una membrana, sino que la pestaña y la ceja habían sido partidas en dos, Mía cargo sus pulmones dispuesta a gritar pero fue interceptada por el chico quien cubrió su boca susurrándole.
—Si gritas...el absorberá tu alma...— Sonrió mientras giro mirando al Averno de pie a mitad de la calle con lo que parecía ser una boca sonriendo.
—Vaya, que malo eres, no me dejas ni siquiera calentar para atacar, deberíamos tomarnos un tecito y así arreglar nuestras diferencias ¿no crees?— Le sonrió de par a par mientras levantaba la taza con el liquido, averno solo se limito a fruncir el ceño convirtiendo la mano izquierda en una especie de látigo, Hioko suspiro de nuevo y miro a Mía dándole un beso en la frente para levantarse y caminar en dirección al monstruo.
—Si ya puedes hablar significa que Zamil esta muerto...la vida en tus manos no vale nada...— Se incorporo para lanzarse hacia el y así fue, un salto rápido lo hizo aparecer casi al frente donde apunto su dedo indice y el corazón juntos como si fuera un arma, apunto al pecho y pronuncio unas palabras rápidamente "¡Ba Bang!".
De la punta de sus dedos un rayo de energía se disparo como si fuera una escopeta, el cuerpo de averno retrocedió subiendo la cara para verse encontrado con una ráfaga de disparos de energía a una velocidad sonica que envolvió todo el lugar con explosiones de 5 metros redondos a el, tomo impulso con las manos pues le costaba enfocar por culpa de la falta del ojo derecho. Bajo su mano al notar que había levantado una cortina de humo en lugar frunciendo el ceño.
—¡Mierda!— Musito buscando la manera de ver entre el humo, cuando se disipo un poco logro verlo, estaba de pie mirándolo con todo el abdomen destrozado, era una hilacha de carne donde cayo el cuerpo putrefacto y semi digerido de Zamil, Hioko se cubrió la boca reteniendo las ganas de vomitar mientras el pecho que se regeneraba muy rápido comenzó a hervir expulsando una ráfaga de carne del cuerpo como si fuera una ametralladora.
Hioko se movió lo mas rápido que pudo para cubrir a Mía arrojándola al suelo, todas las personas presentes fueron perforadas dejando agujeros de 5 centímetros en todo su cuerpo tomando la apariencia de un queso cayeron desplomados convirtiéndose en agua que fue absorbida por averno, la grieta que parecía ser su boca se había ido.
El joven de cabello cian miro por lo bajo con la mirada decaída y tomo a la chica saliendo por atrás de la barra comenzando a correr para unos veinte metros después desaparecer con ella del lugar.
—¿que era eso?— Dijo Mía mientras jalaba la mano de Hioko observando su ojo, bajo la mirada y poso su palma en el ojo susurrándole suavemente palabras de aliento. —Todo estará bien...— Al terminar esas palabras, de sus palmas salio un brillo mientras sonrió dejando caer sus lagrimas al suelo para luego desplomarse abrazándose. —No quiero...tu mueras...no tu...—
—Mía...— Susurro Hioko inclinándose a ella para abrazarla y posar su frente sobre su cabeza. —Estaré contigo, no te preocupes...yo te protegeré—
—¿y quien te protegerá a ti?
—Hay alguien a quien debo ver...¿podemos vernos en dos o tres días en el parque central?
—¿Claro ¿a quien debes ver?
—A Yuno...
—El..esta viv...— Antes de que su frase estuviera completa Hioko había desaparecido del lugar.
En la casa Taramoto se encontraban Hiko y Mythen hablando sobre lo que acontecía, la peliazul levanto una tarjeta que desapareció en un lapso de nada, el peliverde se levanto mirando la escena asombrado, como si no supiera que había pasado.
—¿que fue eso?
—Ah era Hioko, va a buscar a Yuno.
—Abusas de tus poderes ¿sabes?— Hiko le saco la lengua a Mythen y se levanto sonriendo para mirar el bosque artificial para ponerse seria mientras pensaba. —"Después de esto comenzara lo feo de esta batalla".
En el bosque estaba Yuno acostado sobre una piedra mientras observaba la espada de la muerte fijamente, no sabia usarla, ni siquiera sabia si ella tenia poderes o no, suspiro frustrado mientras se levanto empuñando la mano para abrir la boca, una patada de la nada en el rostro lo arrojo al agua. Salio con la marca de la bota en su mejilla hecho una marea de furia.
—¡Pero que mierda! oh...Hioko...¿¡que rayos te pasa cabrón!? ¿¡porque rayos me atacas!?
—No deberías estar haraganeando...
—Como si tu hicieras algo, me sacaste de mi meditación.
—¿Intentas comprender el poder de esa espada?— Yuno lo miro entre cerrando los ojos mientras semi abría la boca para fruncir el ceño. —Es muy fácil, es esencia de Mors
—¿Puedo golpearte?— Dijo levantando el puño mientras su cabeza echaba llamas.
—Oye que rencoroso, debes olvidar los agravios del pasado.
—¿¡Del pasado!? !acabas de patearme¡¡
—Si pero eso fue hace mucho....— Dijo acariciando su mejilla ocultando el lado derecho de su cuerpo.
—¡¡Acabas de hacerlo!!— Salio del agua y se arrojo a su amigo quien giro el rostro dejando ver la cicatriz en el lado derecho, Yuno se freno al instante algo impactado por su apariencia mientras bajo la mirada.
—Bueno, vengo a enseñarte algo...o mas bien a darte algo.— Se bajo de la roca y poso su mano en el hombro de Yuno sonriendole como siempre, suspiro hondo y apunto la espada. —El poder de esa arma es uno y el del ángel es otro, por cada ser con alma que muera sin que tu lo mates la espada ganara gramos de peso, por cada ser con alma que mates tu la espada te dará poder, pero hay algo mas y es la forma que te ayudara a recolectar ese poder.
—¿Forma?— Parecía no entender nada de lo que le decía Hioko y por mas que trataba solo encontraba palabras enredadas y llenas de mística extraña, se sentó en la piedra tratando de entender mejor pero su mismo rostro reflejaba su desconcierto.
—Supongo que no entenderás así...bien, dejemos la teoría y pongamoslo a practica, levanta la espada y atácame.
—¿Estas seguro?
—Solo hazlo.
Yuno se bajo de un salto de la piedra y con las dos manos levanto la espada, su cuerpo temblaba por la fuerza ejercida al alzar el objeto tan pesado de metal místico, al cabo de treinta segundos bajo las manos agita mirando la espada con desconcierto.
—Pero que...
—Es de eso que hablaba, hace un par de minutos tuve una...mini pelea con Averno y ahí murieron como veinte personas, eso es peso para tu espada, pactaste con la muerte...es una apuesta perdida.
—¿Que? ¿como sabes eso?
—Esa espada no le pertenece a el ángel de la muerte...si no al Dios de la muerte.
El rostro de Yuno se quedo absorto al escuchar esas palabras, miro la espada y miro al chico de cabello cian negando con la cabeza, trago saliva mientras acaricio su cabello pensativo, se inclino al suelo suspirando para escribir en tierra.
—¿Ya te darás por vencido?— Hioko cruzo sus brazos mirándole con desdén, suspiro lanzo una patada en picada habiendo dado un salto, Yuno por reflejo dio un salto con las manos apoyadas al suelo y cayo de pie de nuevo, frunció el ceño y empuño sus manos mirando a Hioko.
—¿Quieres pelear enserio?
—Haz visto una pelea de broma? Yo no conozco esos términos.— Culminando las palabras hizo aparecer 3 cristales que emanaban energía de distintos colores, comenzó a lanzar uno por uno hacia Yuno, el primero rozo su mejilla cortándola, al ver esto abrió mucho sus ojos sintiendo como la adrenalina cubrió su cuerpo por completo.
Dio un desliz hacia un lado tomando la espada casi sin ningún esfuerzo y bloqueando los otros dos que al chocar con la espada re aparecieron rodeando a Hioko. El peli cian sonrió de lado y bajo la cabeza apuntando con su dedo derecho indice a Yuno quien aun se cubría con la espada, abrió lentamente sus labios y pronuncio "!Bang¡", de su mano salio disparado un rayo de energía hacia Yuno que barrio una linea del bosque en linea recta.
El pelinegro dio un par de vueltas por el suelo sintiendo como su cuerpo ardía por el ataque, a la distancia Hioko se mantenía de pie en la roca moviendo la mano derecha en señal de "ven" mientras hacia boca de pato.
— Tu-tututut -tututu— Mencionaba mientras aleteaba sus alas haciendo la señal de una gallina.
—¿Que significa eso...?— Entre cerro los ojos y sonrió negando con la cabeza, tomo la espada y arrastrándola corrió hacia Hioko dando un salto para dar una estocada con esta como impulso, Hioko solo desapareció y apareció donde antes estaba Yuno dando otro disparo que lo envió al centro del lago artificial.
—Vaya que es malo en batalla...tendré que enseñarle...nah, mejor que aprenda solo, es bueno para eso después de todo...
Un par de horas después salio Yuno con las manos vacías mientras miraba a Hioko bajando la cabeza.
—no puedo sacar la espada del lago...
—Mhh...Entonces ahogate...— Yuno lo miro asombrado, su mirada decayó al instante mientras solo se incorporo y dio dos paso al lago, empuño su mano y le dio un puño en el rostro a Hioko, el rostro del pelician estaba estupefacto, tanto que no supo como responder mas que con ira, tomo al pelinegro del rostro se trasporto a lo mas profundo del lago en la cercanía con la espada mirándolo desde ahí. Yuno forcejeaba con la mano mientras el aire se le iba de los pulmones, abrió la boca apretando sus puños con fuerza mientras Hioko lo soltaba dejando a su amigo palpitando por la falta de aire, se estaba ahogando, el pelician poso su mano en su propia boca tratando de aguantar un poco mas mientras Yuno se suspendía mirándolo en lo profundo para tocar la espada pensando "No...quiero morir...".
El rostro de Hiko, Mythen y el mismo Xirion se giraron de dirección al lago. Una explosión de aire dejo ver una esfera negra que parecía ser un huevo, Hioko tomando aire tocio a casi trescientos metros de altura mirando como el agua rodeaba el semicírculo creando un vórtice gigantesco con todo el lago.
Del huevo salio una mano que te tomo la espada de la muerte elevándola para explotar generando una onda que la retuvo en ese lugar, alas negras con cinturones dorados, en la articulación curva del ala izquierda una funda donde metió la espada de la muerte, pantalón negro con cadenas, pies descalzos y cubiertos de lo que parecía ser brea, el cabello negro como solía ser pero sus ojos no se veían, su pecho desnudo atravesado por dos cadenas que formaban una X.
Miro hacia arriba y se elevo a una velocidad casi sonica mientras le daba un golpe en el estomago a Hioko.
—Maldito...casi me matas...— Decía habiéndolo elevado a la corta atmósfera del E.U.
—Vaya que eres rápido...felicidades, ahora eres un ángel de la muerte.
Hioko sonrió mientras dejaba caer su rostro en el hombro de Yuno quien lo abrazo tragando saliva, no podía creer que con un salto había subido tan alto, era increíble.
—Lo siento Hioko...
—Invítame a comer pollo y te perdono.— Dijo sonriendo de lado mientras suspiraba mirando la casa donde vivía. —...vamos lejos, por cierto, mientras estas transformado eres inmortal.
—¿Enserio pero como me transformo?
—Solo haz que tu cuerpo sienta la sensación de la muerte y así...esa transformación te salvara la vida.
Yuno miraba a Hioko con su parche en el ojo mientras se quedaba pensativo, suspiro por lo bajo acariciando su cabeza mientras veía como su amigo devoraba una parte de pollo frito con ansias.
—Estas seguro que no quieres?
—Si, gracias.
Miro a la distancia y recostó su cabeza en la mesa cerrando los ojos.
—¿Donde estará Karhy y Neón...?
—Yo que tu dejaba de preocuparme por ellos...ella en especial, por cierto, mi hermana se preocupa mucho por ti...
—Si, es una gran persona. — Yuno se sonrojo mientras miro a la mesa.
—Oye te avergonzaste, ¡ja! ¡te gusta Hiko!.
—¡Oye cállate!
—Te gustan las mayores ¿heh?— Hioko levantaba las cejas paulatinamente, primero la derecha y luego la izquierda mientras se mordía el labio haciendo una pose sensual y gruño como gato guiñándole el ojo a Yuno. —¿Oye pape no te gusto yo?
—JAJAJAJA Deja de joderme.— Yuno bajo la cabeza un momento y suspiro. — Supongo que me atrae...
—Ya sabia que eso pasaría, en fin, paga y vamonos, va a llover, ademas te daré un par de consejos sobre mujeres.
Tal como había dicho, así sucedió. Volvieron a la casa a horas tardías en las que ya todos dormían excepto Hiko quien estaba en una bata corta que parecía camisa sentada en la sala bebiendo cafe, esperando. Al momento de escuchar el toque de la puerta se levanto y abrió esta mirando a Yuno fijamente a los ojos, la cercanía fue extrema, casi se rosaron los labios.
—¡Lo siento!— Se alejo al instante mirando a otro lado dándose una palmada en la frente. —Pensé que era Hioko...
—Si, tranquila...— Yuno estaba de pie completamente mojado en la puerta, se movió como un robot dando zancadas largas para recostarse en la escalera mientras una sombra subía lentamente de puntitas.
—Ven a aquí Hioko, te voy a dar un puñetazo....
—Diablos...— Susurro Hioko.
—¿Como lo supo?— Menciono Yuno mirando la espalda de ella.
—Ella puede ver el futuro claramente, nadie se le escapa...por eso hice que abrieras la puerta pero ya que...— Hioko bajo de un salto las escaleras dándole un abrazo y un beso en la mejilla a su Hermana mayor para picarle luego ambas costillas. —Tranquila, no te quitare a tu Yunito, por cierto, tendrás que dormir con el hoy...ah cierto...ya lo sabias— Le susurro mientras ella se sonrojaba dando vuelta le arrojo la taza de te.
—¿Q-que diablos crees? no es por eso eres un impertinente idiota!— Yuno se mantenía estático ante lo que veía sin saber que hacer miro a Hioko quien le levantaba el dedo pulgar sumergiéndose en las sombras del ático mientras susurraba. —Suerte...
Ella suspiro y miro a Yuno quien estaba mirando a las sombras con los ojos como platos, se giro a ver a Hiko mientras se encogía de hombros.
—Puedo dormir en la sala si quieres.
—Por supuesto que no, osea...digo que no, no esta bien dormir aquí, ademas estas todo mojado.— La joven suspiro y camino a el lugar donde todos dormitaban, hizo un gesto con la boca y le susurro mientras tomaba un pantalón de dormir de Hioko. —Quítate al ropa.
—¿Que?
—Que te quites la ropa, dejo esto aquí y vienes a la cama, ya es tarde.— Ella camino a la cama y se acostó dándole la espalda al pelinegro, Yuno parpadeo tratando de entender los susurros de ella, no logrando entender nada se acostó en la cama sin ropa, ella al sentirlo se giro posando su dedo a la altura del ombligo quedándose estática.
—Tu...donde esta...el pantalón que te...
—Pensé que me dijiste que me metiera así.
—¿¡Que estas loco!?— Al levante de su voz se escucho el tocer de su padre quien parecía estar semi despierto, comenzó a susurrarle. —Que te pongas el pantalón, tonto.
—Oh, Ok.— Yuno se levanto de la cama y extendió la mano al lugar donde se supone estaba el pantalón no encontrando nada. —¿Que rayos?
Mientras tanto Hioko reía en silencio teniendo toda su ropa en sus cobijas pues era la única que le quedaba a Yuno.
El pelinegro se metió de nuevo en la cama tragando saliva mientras miro a Hiko. —No...no estaba el pantalón.
La peliazul apretó la mano mirando a la cama de Hioko suspirando para darse vuelta enojada metiéndose entre las sabanas, sus pupilas se movían de adelante a atrás, cerro los ojos como queriendo retener curiosidad pero no funciono, no cuando sintiendo la mano de Yuno rodearla y abrazarla.
—¿Que haces?—Dijo susurrando al sentir el calor del pecho del pelinegro en su espalda, no puedo evitar sonrojarse ante eso, estaba nerviosa, las palabras de Hioko le resonaron en su mente como una melodía cantada "Cuando estas cerca de una chica, abrázala por la espalda si se estremece es por que o tiene frió o le gustas, eso dice que vas por buen camino".
—Solo sentí un poco de...frió, si quieres me separo.— Dijo alejando lentamente las manos de ella quien la tomo al instante como si estuviera ansiosa, cerro los ojos y bajo la mirada tragando saliva y se giro mirándolo a los ojos.
—¿Porque...haces esto? haz de ser un casanova...— Sonrió tragando saliva mientras posaba su mano en la mejilla de el, el ambiente estaba tornándose extraño para ambos pues la incomodidad se notaba en el rostro de ellos, como si no supieran que hacer, Yuno se quedo pensando un momento y entonces recordó la segunda cosa que le dijo Hioko "si vez que las palabras sobran solo haz el miedo a un lado y bésala y si no funciona, aprieta los dientes".
El chico sin demora accedió a posar sus labios sobre los de ella quien, solo dejo caer sus hombros comenzando a corresponder como podía, lo rodeo con sus brazos y lo aproximo aplastando su pecho en el de el para suspirar separando el beso un instante mirando a un lado, solo fue para tomar aire pues el pelinegro solo alcanzo a decir un par de letras siendo interceptado por el beso que lo silencio al instante. Los besos se convirtieron en caricias, el chico inexperto aprieto el pecho de Hiko quien entre abrió sus labios rosáceos acomodándose sobre el, sus piernas se deslizaron para quedar abiertas lado a lado en la cintura de Yuno quien la miro desde abajo mientras se retiraba el camisón dejando ver sus pechos al desnudo, el pelinegro abrió la boca como asombrado, ella le cubrió los ojos mientras trago saliva, parecía que en ese momento se olvidara que habían personas durmiendo cerca de ellos, solo se inclino un poco levantando las nalgas para sentir el falo de el chico cerro los ojos y tomándolo en sus manos lo inserto.
Hubo un gesto en su rostro mientras dejo escapar aire caliente mirándolo a el que también había cerrado los ojos encogiéndose un poco, sonrió y le beso empezando a moverse. Así pasaron un par de horas hasta que el calor la hizo remover la sabana, se veía la escultural figura de la joven subir y bajar, algunos jadeos silenciosos sonaban en la habitación, no eran lo suficientemente fuertes para hacer que alguien despertara, parecían susurros, continuo así hasta que apretó la sabana haciendo su cabeza hacia atrás mirando a Hioko sentado con palomitas atento a los movimientos de ella.
—¡AH!— Cubrió su boca rápidamente mientras Yuno veía a Hioko quien volvía a levantar el pulgar sonriendole desde su pocision, el pelician se levanto del lugar caminando hasta ella quien se cubrió con la sabana sintiendo como sus ojos se encharcaban.
—Tranquila, no diré nada...pero eso si, debes limpiar esa mancha roja antes de que mama y papa despierten.— Hiko asintió bajando la cabeza mientras Hioko le susurraba al oído. —Me debes un favor.
—Que abusivo...
La mañana transcurrió mientras Hiko estaba sentada en la mesa con una taza de café tecleando rápidamente en la computadora para enviar una información a la base científica, suspiro mientras giro el rostro viendo a Yuno sentado en la ventana, movió su cabeza rápidamente sonrojada mientras el padre y la madre miraban a Yuno y a Hiko susurrando, sonrieron y caminaron a otro lado. Hiko se estiro y miro arriba su pupila se dilato mostrando el futuro.
—Yo te entregare la vida de todos mis hermanos si la reliquia Taramoto me pertenece...—Decía un chico en medio de las sombras, susurro mientras de entre ellas un rostro conocido salio para hablarle.
—Trato hecho Helmeth, yo me asegurare de que seas el único que quede vivo entre ellos...
—Gracias, lord Averno...
Fin del capitulo...
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