Capítulo5
El rostro de un Yuno envuelto en paranoia se mostraba rápidamente comenzando a afectar el entorno que había en el, la percepción de las cosas, su mundo quiso volverse algo hostil por un momento y era reflejado en una mirada que carecía de humanidad con la cual analizaba al juez en frente suyo. Empuño su mano dejando sonar las coyunturas de esta haciendo que los presentes dirigieran su mirada directamente al chico de pie en la mitad del lugar, el juez quien ya se encontraba un poco asustado de verlo hizo una señal a los guardias de la sala para que acudieran a retener al chico mientras el juez repetía la sentencia para afirmarla en el jurado presente.
De entre los presentes en la sala se levantó alguien dirigiendo su andar hacia la parte presente en la ubicación del juez y hablo calmadamente como solía ser, vestida con su típica bata de científica y una agenda en la mano, Hiko se detuvo al lado de Yuno mirándole de reojo con algo de curiosidad para comenzar a hablarle al juez.
— No pueden ejecutar al Yuno Pendragon, él es parte de un proyecto actualmente formado para generar un guerrero definitivo del EU.
— Tú no tienes permiso para pedir eso.— El juez hablaba con su tajante voz de anciano malhumorado mientras Hiko observaba negando con la cabeza lentamente comenzando a verse algo frustrada, a pesar de ello sonrió y miro de reojo hacia el lado izquierdo de su cuerpo, un segundo después aparece Hioko con su típico traje verde generando una gran cantidad de tensión en el lugar, los guardas hicieron reverencia ante la presencia del capitán de la FDEU.— Tal vez ella no lo tenga, pero yo sí y ahora exijo que sea liberado.— Dijo mientras mantenía cruzado sus brazos en frente de su pecho.
El rostro del juez indignado ante lo que veía no tuvo más opción que retirar el juicio dejando al pelinegro en manos de su mejor amigo y hermana.
La salida fue algo complicado para ellos pues las personas que venían de Zynai no querían ver a Yuno en el Eu, lo querían ver muerto, por su parte Hioko solo se mantenía sonriente al avanzar en las tecnológicas calles de la Pesado Axteriks, una ciudad cubierta de metal donde todo era digital y artificial, las calles, las casas y hasta el cielo era algo falso. Yuno miraba todo con fascinación, nunca hubiera imaginado un lugar así, en especial porque habían incluso casas en el aire muy arriba donde se podía ver a las personas caminar como hormiguitas, sonrió un poco aliviado por la presencia de su amigo, quien se detuvo en frente de una casa común entrando a ella. En el lugar había doce personas entre las cuales se distinguió rápidamente al señor y a la señora Taramoto, al ver cruzar la puerta a Yuno saltaron de alegría con sonrisas y aplausos. El pelinegro observo atentamente lo que acontecía y sus ojos rápidamente se humedecieron al sentir un abrazo de la madre de Hioko quien lo recibió con un cálido "Bienvenido a tu casa Yuno".
Después de unas horas los hermanos y hermanos Taramoto se hallaban de pie a derecha y a izquierda de una mesa como si fueran de la fuerza armada, incluso los más pequeños estando de pie sobre las sillas, comenzaron a dar gracias a la afamada deidad Divine Fire y así comenzar a comer. — Supongo que no conocías a todos mis hijos— Dijo el señor Taramoto mirando a Yuno quien comía como si no hubiera nada más en la tierra, el pelinegro se percató de que todos tenían cierto parecido y entonces abrió un poco sus ojos tragando.
— ¿Todos son hijos suyos?— Decía mientras analizaba a todos y cada uno de ellos, a los lados de él estaban dos niñas, una de cabello negro llamada Simone y la otra de cabello rubio llamada Daiana, al lado derecho de Daiana seguía, un chico llamado Zamil, Otro chico llamado Bostt, Hioko, Elmeth y por ultimo una chica de cabello rojo que no dijo su nombre, solo pronuncio dos letras T.Ch. En frente de ella estaba su gemela idéntica de lentes que hizo lo mismo que T.ch indicando una H.T, le seguía Hiko, una chica llamada Mythen, Ryho y por ultimo Minty.
Entrada muy tarde la noche, se lograba ver entre la distancia y en la altura de la ciudad una silueta de pie en el pilar más alto de la torre central, la silueta de gabán largo y blanco empuñando una espada, miraba atentamente el lugar mientras dejaba caer de su mano una esfera. La esfera que viajaba a una velocidad guiada por la gravedad, toco el suelo dejando ver una gran cantidad de agua salir de ella de la cual se formó un una figura humanoide sin boca.
— Mi señor Xirion... ¿realmente está bien liberar ese monstruo? — Decía una figura alada y fémina detrás del peliblanco quien solo miraba hacia la forma humanoide que comenzó a caminar en dirección a la FDEU. — No lo sé...tampoco es mi problema...— Siendo arropado por las enormes alas desapareció sin dejar rastro alguno en el lugar.
Rayando el sol del amanecer, los múltiples gritos se hicieron presentes en la cercanía de la casa de los Taramoto, Yuno, quien se levantó rápido miro la habitación analizando que estaba completamente solo, vistiéndose con lo primero que encontró al alcance corrió hacia afuera donde encontró a Minty haciendo una barrera gigantesca que cubría varias manzanas.
— Oh, hola Yuno, perdón por despertarte...la barrera se quebró un poco...— Decía la chica con una herida en la cabeza que le hacía sangrar, Yuno camino hasta ella mirando hacia el frente viendo como una bestia de más de 10 metros de altura y parecida a n pulpo rebanaba personas y golpeaba el suelo del EU intentando romperlo.
— oh, no...— Decía la chica emanando más energía para sostener la barrera que evitaba la ruptura del suelo. — ¿qué sucederá si el suelo se rompe? — preguntaba el pelinegro mientras acomodaba su espada en su espalda preparándose para luchar.
— Bueno...solo. Estas manzanas colapsaran y todos seremos enviados al vacío infinito del universo, ah cierto, tú no puedes tocarlo...
— ¿porque?
— Porque entonces todos realmente moriríamos...— La mirada llena de confusión de Yuno ante lo que Minty decía era algo increíble, le miró fijamente y procedió a preguntarle sin demora.
—A que te refieres Minty
—mira...no hay tiempo para eso, deberías correr...
— ¿Porque lo dices?— Terminada la frase, Yuno vio como el escudo que cubría todas las manzanas lo acobijo y lo lanzo lejos, dejando una chica sonriente que se despedía con la mano y detrás de ella un colapso de destrucción que la arrastro al oscuro e infinito espacio.
Cayendo en tierra o lo que se podía llamar así en ese lugar, corrió hacia el comienzo de la manzana siendo detenido por una mano, el pelinegro giro su rostro viendo a Hiko quien lo atrajo abrazándolo con fuerza mirando como la manzana era separada del EU y una capa de vidrio muy fuerte cubría el límite.
—lo siento...no pude hacer nada por ella...—Decía Yuno aferrándose a la chica que acariciaba su cabeza con lentitud, engancho su mano a la de él y comenzó a caminar en dirección a la vía mientras la gente miraba lo que había pasado.
En la FDEU se hallaban Hioko al lado de T.H y T.Ch quienes miraban el lugar sin entender que había pasado, mirando el alrededor Hioko caminaba lentamente viendo como los cuerpos de algunos de sus compañeros estaban muertos, se inclinó y miro a su mano derecha quien estaba con sus ojos abiertos.
—T.Ch, ven aquí...dime que fue lo último que vio...— La chica asintió y tomando la cabeza del chico comenzando a ver sus ojos.
Una silueta con una fuerza impresionante derrumbo la pared del lugar, sus ojos negros y la pupila roja dejaba ver que era algo inhumano, sin contar que no tenía boca. Rápidamente la formación de ataque comenzó a disparar a un cuerpo en el que las balas atravesaban como si fuera agua, rasgándose una boca del chico lanzo un grito que envió una honda de energía que comenzó a arrancar el alma de las personas presentes, temblando comenzó a retroceder.
Ocultándose en el pilar de la parte cercana a la recepción cerro sus ojos tomando su auricular para comunicarse con su capitán, la señal no daba para ello, arrojo el objeto al suelo y suspiro hondo dando un giro en el suelo para apuntar a la posición donde hace segundos estaba la criatura, abrió sus ojos al no ver a nadie y se incorporó, girando rápidamente fue tomado por la mano del humanoide quien le miró fijamente y abrió su boca.
— ¿quién eres...tu...?
—Yo...yo soy el Averno...
Fin del capítulo.
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