domingo, 10 de julio de 2016

El caos Universal Capítulo 17



Capítulo 17


El futuro...muere...— Dijo en un leve susurro, suspiro para negar y continuo caminando hacia la ubicación de la vivienda donde estaba Hiko a toda prisa empezando a transportarse.

El sol rojizo se veía en el horizonte del mundo artificial, a la lejanía se veía Hiko avanzando a paso suave deteniéndose en la central de operaciones del E.U, su vista estaba algo nublada, su rostro sonrojado y sus brazos temblorosos daban indicio de que esta estaba enferma, sus compañeras salieron a recibirle tomándola de los hombros para llevarla adentro.

—Hiko ¿Que pasa? — Menciono buscando un vaso de agua para ella que fue rechazado al instante.

—Necesito el computador...tengo que terminar el informe de Yuno— Se levanto y empezó a teclear tan rápido como podía mirando la pantalla holografíca que movía cuadros múltiples, los dedos de la joven a duras medias se veían, suspiro hondo, como si su vida dependiera de eso y presiono el botón de envió viendo con tristeza a la puerta, en esta se diviso la silueta del pelinegro quien con la espada de la muerte en su espalda camino a paso suave hasta ella, la ayudante al verle camino para saludarle, en ese momento la mano de Yuno se hallo dentro de las entrañas de la joven quien estaba agitada y aterrada, solo se desplomo al tiempo que este lanzo sus entrañas sobre su rostro.
En silencio se aproximo a Hiko quien solo lo miro fijo y bajo el rostro cerrando los ojos.

Hioko apareció en la casa buscando a Hiko por todos lados, frunció el ceño y se movió a pie hacia la central, como siempre todo estaba en silencio, en calma, dio un paso, luego dos y el sonido de algo húmedo y espeso le hizo bajar el mirar, ahí estaba la ayudante de Hiko muerta, eso solo hizo que el corazón de Hioko se acelerara para moverse por todos los cubículos con los ojos cristalinos, levanto la vista un poco al sentir la brisa que entraba por al puerta de carga, camino y al abrirla la vio en el suelo desangrándose.

—Hiko...no...¿pero quien hizo esto...? Hermanita...— Los ojos de Hioko no pudieron contener mas las lagrimas mientras lloraba por ella, acaricio su mejilla y le subió en su regazo para susurrarle. — Te llevare al hospital, así mejoraras.

—No...no Hioko, no lo hagas...ya no podrás salvarme e incluso si lo hicieras...no podrás evitar mi muerte...ya has hecho todo lo que has podido...ya...has luchado demasiado, y yo...yo ya no puedo cambiar el destino...lo siento...— Dijo llorando en los brazos de Hioko quien le abrazaba pasmado, en un trauma al ver a la persona que mas había estado con el, su confidente, mejor amiga y hermana gemela sufrir por una apertura en el estomago.

—Hiko...¿Quien te hizo esto...? — Menciono observando con fijacion a sus ojos para sentir la mano de ella en su mejilla. 

—Cuida...de Yuno, lo prometiste...no lo odies...no odies a Yuno...— Empezó a llorar desconsolada mientras tocia sangre volviendo la vista a su hermano. — Por favor...no...lo odies...el n...— Sus palabras se apagaron por completo junto con su vida, el décimo cristal apareció en frente de Hioko quien solo abrió la boca levemente sin decir nada, bajo la cabeza apretando los puños.

—Maldita..sea...maldicion, ¡¡maldicion!!— Grito para levantarse viendo el cuerpo de su hermana, habian pasado mas de 7 horas en las que el estuvo abrazando el cadaver de la joven, suspiro y miro hacia el cielo notando una camara de vigilancia.
Se levanto y camino hasta la oficina de vigilancia para sentarse frustrado, miro estas adelantando hasta la intromisión de Yuno en el lugar, la leve charla de ellos dos, como pateo su pecho y la arrojo al suelo, Hiko no se defendía, solo estaba ahí quieta, el pelinegro levanto la espada y le atravesó en tres ocaciones en el vientre, luego tomándola del cabello la arrastro hacia afuera.
Hioko estaba atónito, no sabia que pensar, solo se levanto y camino cubierto de sangre hacia la zona comercial donde seguro estaría Yuno.


En el camino de ida la gente le miraba haciéndose a un lado, no por el respeto, sino por la sangre que tenia en sus ropajes, a la distancia, a unos mas de cuarenta metros de distancia se vio a Yuno que iba solo, solo desvió la mirada viendo a Hioko y sonriendo, desapareció entra la multitud corriendo rápidamente desenvainando su espada en el proceso.



—Tu...maldito..— Se elevo al cielo apuntando disparos sin importarle la gente que hubiera en ese lugar empezando a matar gente inocente en el proceso de su ira. —No escaparas...te matare...— Grito transportándose de un lado a otro, al llegar a una esquina Yuno entro a una casa tomando el rostro de alguien jalandole por la ventana, al instante en que este salio, dio un giro arrojando a la persona, era una mujer, esta se movió de espaldas contra un cristal que Hioko había lanzado, el objeto se interno en la zona de la columna, al girar el rostro la persona, era Mía, Hioko solo se quedo pasmado tomándola en sus brazos.


—Mía...¿pero que...?— Dijo mientras la chica le miraba fijamente girando los ojos levemente.

—Mi...señor Hioko...tu, no deberías dejar que la ira te ciegue...a ¿quien realmente persigues? — Le susurro mientras su cuerpo empezaba a relajarse y a perder el control de si mismo. —No puedo moverme...ughj...no puedo...llévame al santuario...envíame ahí, ahí me trataran...¡ughj! no te dejes llevar por el odio, solo traerá tu fin, eres el equilibrio, no debes inclinarte a un lado...por muy doloroso que sea...— Le susurro cerrando los ojos para luego perder la conciencia.

"He perdido tanto...que ya no siento que pueda perder nada mas..."

Acostado en mitad del bosque, solo miraba el cielo dejando caer sus lagrimas, su rostro estaba demacrado, su piel estaba pegada a sus huesos, no había comido en días, casi un mes había pasado desde la muerte de Hiko y la invalides de Mía, Yuno no aparecía en ningún lugar y Xirion no era alguien de que preocuparse, el solo se levanto y acaricio su cabeza un instante viendo al cielo, abrió las diez esencias mirándolas fijamente.


—Deberían haber...trece...se supone que soy el ultimo Taramoto...donde esta Th y Ht, donde esta...Yiu...— Abrió los ojos levemente sonriendo de lado. —Claro..era obvio..



En Stay Yuno miraba al cielo con Yiu a su lado, miro a la niña quien solo le observaba curiosa.

—¿Que esperamos? — Dijo mientras  se levantaba poniéndose en frente de Yuno, quien le observo fijamente posando su mano en ella. 

— Nada...solo, vamos..— Pronuncio dando la vuelta empezando a andar a paso normal con la niña de su mano.
En el cielo se veía lo que parecía ser un niño pequeño de cabello negro, ojos dorados y piel canela, su sonrisa era fría al igual que su mirar, observaba a Yiu riendo.
A unos muchos kilómetros caminaba Xirion hacia Yuno con lentitud, calma como siempre, desde el otro lado se dirigía Hioko, todos al mismo donde estaba lo que parecia ser Forbbiden sentado.

—Vengan a mi...


FIN DEL CAPITULO

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